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El próximo 16 de diciembre a medianoche un enorme asteroide pasará -en términos espaciales- muy ‘cerca’ de la Tierra. Se trata de 3200 Faetón, que cuenta con cinco kilómetros de ancho –la mitad del tamaño que los científicos consideran que tuvo el que acabó con los dinosaurios hace millones de años.

En su órbita alrededor del Sol, que consigue completar cada 1,4 años, el asteroide se situará a tan solo 10,3 millones de kilómetros de nuestro planeta; según estimaciones de la Agencia espacial americana, desde 1974 no se nos había aproximado tanto. Y será tan brillante que se podrá ver con un simple telescopio pequeño amateur.

El tamaño que tiene y la proximidad a la Tierra hacen que este objeto celeste sea considerado “potencialmente peligroso”. Si bien es cierto que este tipo de cuerpos podrían ocasionar una colisión catastrófica y borrar la vida de nuestro planeta, los científicos aseguran que esa colisión es altamente improbable. Ni tan siquiera en 2093, cuando la NASA prevé que 3200 Faetón se acerque aún más y se coloque a casi 3 millones de kilómetros del planeta azul, habrá motivos para preocuparse.

Además, y en este sentido, las agencias espaciales americana y europea cuentan con proyectos que escudriñan el cielo en busca de posibles amenazas y monitorizan objetos ya conocidos. También estudian cómo hacer frente a una posible amenaza real, antes de que esta se produzca.

Que un asteroide o un cometa pasen cerca de la Tierra es relativamente frecuente. Lo que hace especial a 3200 Faetón son dos cosas: la primera, que es un cuerpo muy misterioso, cuyo origen se desconoce, y que tiene un comportamiento similar al de un cometa, lo que desconcierta a los científicos. Y la segunda, que con toda probabilidad es el causante de la lluvia de estrellas de las Gemínidas, que ocurre cada diciembre.

 

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