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Aeolus, el satélite guardián de los vientos de la Agencia Espacial Europea (ESA), será una pieza clave para mejorar las predicciones meteorológicas y los modelos sobre el cambio climático.

“Es un éxito a escala global y un pionero en el mundo”, remarcó Mathilde Royer Germain, directora del programa de observación de la Tierra, navegación y ciencia de Airbus, la empresa que ha construido a Aeolus.

La nave aguarda se encuentra en la sala blanca del centro de Airbus Defence and Space de Toulouse (Francia), desde donde la empresa la trasladará en barco dentro de dos semanas a Kourou, en la Guayana Francesa, desde donde está previsto que despegue el próximo 21 de agosto a bordo de un cohete Vega.

Los satélites actuales pueden obtener estimaciones sobre los vientos al observar el movimiento de las nubes. Desde la Tierra, se puede medir el viento directamente desde la superficie o bien con globos meteorológicos o aviones, pero todos los métodos proporcionan datos muy limitados. En estos momentos no hay ningún sistema capaz de medir la velocidad del viento en todo el plantea, lo cual deja incompletos los modelos de predicción meteorológica, que en ocasiones cometen graves errores. Mejorar las predicciones beneficiaría a enormemente a sectores como la pesca, la agricultura, la aviación o la industria de la energía eólica, según explicó Anne Grete Straume, meteoróloga y directora científica de la misión Aeolus de la ESA.

La ESA ha bautizado el satélite en honor a Eolo, nombrado guardián de los ocho vientos por los dioses griegos y rey de Eolia.

La  ESA comenzó con este proyecto hace 16 años resultando ser mucho más complicado de lo esperado. “Con Aeolus, queremos ver lo invisible: el viento en el cielo claro, sin nubes”, anunció Anders Elfving, coordinador del proyecto Aeolus de la ESA. Y la única forma de hacerlo es a través de un lidar, un instrumento que funciona de un modo similar a un radar pero que utiliza un láser de radiación ultravioleta en lugar de ondas de radio.

Bautizado como Aladin (Atmospheric Laser Doppler Instrument), el lidar es el único instrumento científico a bordo de Aeolus. Su láser enviará pulsos de luz ultravioleta a la atmósfera, desde la superficie terrestre o marina hasta los treinta kilómetros de altitud. En función de cómo se refleje la luz, Aladin será capaz de determinar la velocidad del viento y si hay o no nubes o polvo en la atmósfera.

Aeolus orbitará la Tierra a una altitud de 320 kilómetros y a una velocidad de 27.000 kilómetros por hora. Cada día completará 16 órbitas, lo que permitirá a Aladin cubrir toda la superficie del globo cada siete días.

“Aladin es uno de los instrumentos más sofisticados que jamás se haya intentado lanzar al espacio”, afirmó Josef Aschbacher, director de los programas de observación de la Tierra de la ESA. La NASA intentó poner un lidar en el espacio, pero fracasó.

Los datos de Aeolus no solo mejorarán la predicción del tiempo en un rango de siete días: también la predicción de la evolución del clima en los próximos años”

“Sabíamos que era un reto desde el principio”, admitió Anders Elfving, que es el tercer director del proyecto Aeolus. “Además, todas las referencias de esta tecnología estaban clasificadas, ya que se utiliza en la construcción de armas nucleares”, continuó. Lo más difícil, aclaró Elfving, fue crear la tecnología miniaturizada para que cupiera dentro del cohete Vega. “Al tener componentes ópticos tan pequeños, significa que estos soportan altas energías en cada milímetro”. Cada ensayo duraba alrededor de nueve meses. “A pesar de los retrasos, anuncio con orgullo que lo hayamos conseguido. Aeolus es un éxito”, afirmó Anders Elfving. El satélite ha costado a la ESA 481 millones de euros.

Aeolus comenzará a enviar los primeros datos en octubre de este año, pero para el público en general recién estarán a mano a partir de marzo de 2019 luego de las pruebas de validación de los científicos. “Los vientos son una variable clave en los modelos de predicción del tiempo”, explicó Anne Grete Straume. “Los datos de Aeolus no solo mejorarán la predicción del tiempo en un rango de siete días: también la predicción de la evolución del clima en los próximos años”.

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