COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

A días de dejar su cargo como presidente de EEUU, esta semana Barack Obama llamó a un grupo de trabajo formado por ejecutivos de la industria de semiconductores estadounidenses.

El grupo, que incluye al presidente ejecutivo de Qualcomm, Paul Jacobs, y el ex director general de Applied Materials, Mike Splinter, se centrará en estudiar lo que otros países vienen haciendo en la materia –China, en especial- y generar una respuesta de Estados Unidos.

El gobierno estadounidense se muestra preocupado por el avance en tecnología de punta de China. Sin embargo, la medida de Obama podría llegar tarde en vistas a las próximas elecciones y, en caso que triunfe Trump, carecer de continuidad. Es conocido que la industria tecnológica no apoya al multimillonario postulante a la presidencia estadounidense.

En una declaración pública, John Holden, director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica, señaló que algunos países están subsidiando su industria nacional de semiconductores o requiriendo transferencia implícita de tecnología y propiedad intelectual a cambio del acceso al mercado, en clara alusión a China. El funcionario agregó que esas políticas podrían conducir a un exceso de capacidad y dumping, además de reducir los incentivos para la investigación y desarrollo del sector privado en los Estados Unidos.

La situación, así planteada, implica no solo una cuestión geopolítica, sino que representa el desafío de China al liderazgo de EEUU en tecnología.

Aunque la Casa Blanca no mencionó países, China ha emprendido un gran esfuerzo para aumentar su capacidad de fabricación de chips, con promesas de inversión de US$ 170.000 millones en los próximos cinco a 10 años, según publicó Fortune. A su vez, Qualcomm uno de los mayores fabricantes de chips estadounidenses ha encontrado problemas en el país asiático con sus socios, en tanto que a fin del año pasado la Unión Europea ha acusado a la empresa de prácticas comerciales ilegales.

Sin embargo, no todos los desafíos surgen de China o de otros países. El costo de la construcción de nuevas plantas de fabricación de chips se ha disparado. La administración Obama señaló que la financiación gubernamental podría ser necesaria para mantener la competitividad de los Estados Unidos y responder a los esfuerzos de otros países.

Holen señaló que es casi seguro que se necesitarán más inversiones públicas y privadas en I+D, si se espera que continúe el ritmo de mejoras en el precio y rendimiento de los semiconductores, y los beneficios derivados de éstos.

COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

NO COMMENTS

DEJAR UN COMENTARIO