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La semana pasada, durante las Jornadas ATVC, Miguel de Godoy, titular del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), informó en conferencia de prensa que el Gobierno habilitaría a las telefónicas (Telecom, Telefónica y Claro) a brindar servicios de TV paga en todo el país a partir del 1 de enero de 2018. Al habilitar la prestación del  servicio, los operadores podrán ofrecer el postergado 4Play, es decir, telefonía fija, móvil, Internet y TV Paga, un viejo anhelo. Los cambios se producirían mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) del presidente Mauricio Macri.

El anuncio del regulador contempla dos novedades mayores:

  • Los operadores telefónicos pueden ofrecer TV paga por satélite (DTH), en lugar de “vínculo físico” (cable) como lo estipula la regulación actual.
  • Se acorta el plazo en un año para que Telecom, Claro y Telefónica ofrezcan TV paga en todo el país –excepto en localidades de menos de 80.000 habitantes, como una forma de proteger a pequeños operadores locales según De Godoy-, dado que la regulación actual les permite dar el servicio por cable en Ciudad de Buenos Aires y alrededores (AMBA), Córdoba y Rosario a partir del primer día del próximo año.

Los dichos de De Godoy deben leerse como una consecuencia de la fusión Cablevisión/Telecom, operación adelantada  hace 18 meses por el autor de estas líneas.

La habilitación a los operadores telefónicos a dar TV paga vía DTH es un intento de emparejar la cancha para Telefónica y Claro frente a la empresa resultante de la fusión mencionada. A la vez, funciona como un gesto que busca calmar los ánimos en el grupo español y en América Móvil, que se mostraron bastante molestos –no sólo por la unión de los dos operadores- sino también con el beneplácito que mostraron las autoridades frente a Cablevisión/Telecom, es decir, frente al Grupo Clarín. De todas formas, los enojos empresariales aún pueden tener consecuencias judiciales para el Gobierno, ya que la defensa pública que hicieron algunos funcionarios del poder de mercado que tendrá la empresa resultante deberá plasmarse en papel: la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia debe dar el visto bueno de la fusión o recomendar acciones. Ahora, la habilitación para el DTH podría quitar argumentos para una posible desinversión de Cablevisión/Telecom.

Los anuncios realizados por el titular del Enacom muestran contradicciones en la política que llevó adelante el Gobierno desde su asunción, en diciembre de 2015. En definitiva, se confirma lo que el autor del presente análisis expresó a menos de un mes de asumida la nueva administración “se desvanecen las posibilidades que Argentina cuente con una política de Estado para las TIC: pasarán a ser cuestiones gubernamentales”. De hecho, el Ministerio de Comunicaciones como tal dejó de existir en julio, cuando pasó a integrarse a la órbita del Ministerio de Modernización, junto con el Enacom. Una pérdida de escalafón para las políticas sectoriales.

Con Ministerio propio o integrado, el gobierno corre detrás de lo que acontece en el mercado, modificando las regulaciones a partir (o a pedir) de lo que demandan algunos actores, como por ejemplo, la derogación de algunos artículos de la Ley Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual del anterior administración, medida que favoreció al Grupo Clarín, como se dijo oportunamente y la reasignación de espectro 2,5 GHz para servicios móviles LTE una vez que Nextel fue adquirida por Cablevisión.

La variable DTH, el mercado y ARSAT

La posibilidad que Claro, Telefónica y Telecom ofrezcan TV paga con DTH tiende diferentes significados para cada uno de estos operadores y para el mercado general. En principio, DirecTV perderá su monopolio de DTH.

Por otra parte, para quienes pregonan la convergencia –aunque en este caso se tratará de empaquetamiento de servicios, es decir, una convergencia comercial y no tecnológica- la medida llega tarde. Históricamente, Argentina ha contado con una alta penetración de TV paga que, según datos oficiales llegó al 76,7% de los hogares a junio 2017. En otras palabras, queda poco mercado por atender.

Además, la oferta de contenidos audiovisuales se ha complejizado, con la aparición de jugadores OTT de video, como Netflix. Vale aclarar que tanto Claro como Telefónica y Cablevisión tienen su propia oferta OTT, por lo que las conexiones de banda ancha cobran otro valor. A junio de este año, de acuerdo con el Enacom, existían 7,4 millones de accesos fijos a Internet (61,04% de penetración en hogares).

Claro y Telefónica han desplegado servicios DTH en América Latina con sus propias plataformas, por lo que Argentina representará un nuevo casillero a completar. La empresa de América Móvil ha sido agresiva en la promoción de su TV paga, aunque en Argentina contará con la dificultad de empaquetar el servicio DTH con su base de clientes móviles. Esta complejidad comercial ha sido sufrida por Telefónica en Venezuela hace varios años.

Por su parte, el operador español ha utilizado el DTH como una estrategia defensiva para resguardar sus abonados de banda ancha fija en mercados como Chile o Brasil. Allí, paulatinamente fue sustituyendo antenas de recepción por cableado de fibra óptica donde el recupero de la inversión hace sentido. En otros mercados, Telefónica no ha sido muy agresiva en la oferta de TV paga satelital.

En julio de este año, después de acordar su fusión con Cablevisión, Telecom anunció la compra de TuVes en Paraguay, un proveedor de DTH, del que ya utilizaba su plataforma satelital desde 2014. TuVes es un mayorista de DTH, propiedad de la venezolana Inter. Presta servicios –con marca propia o de terceros- en Chile, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Colombia, Panamá, Venezuela y República Dominicana.

Si bien la futura fusionada Cablevisión/Telecom ofrecerá servicios de TV paga mediante su red HFC, la posibilidad de contar con una propuesta satelital le posibilitará segmentar su oferta, ampliar su cobertura y disponer del servicio en caso –como se dijo- que la aprobación de la fusión incluya alguna estipulación de desinversión.

La futura oferta satelital de televisión paga podría suponer una fuente de ingresos para ARSAT. En el mercado circulan rumores que quienes quieran ofrecer DTH deberán contratar una parte de la capacidad satelital al operador estatal. Desde uno de los operadores confirmaron en off las conversaciones con el Ministerio de Modernización sobre el tema, aunque en ARSAT desconocen las pláticas. De ser cierto, está claro que el tema se resolvería en esferas más altas.

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