Randall Stephenson, CEO y presidente de AT&T,
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Randall Stephenson, CEO y presidente de AT&T, ha expresado su desacuerdo con la propuesta de que Estados Unidos adquiera participaciones en fabricantes de equipamiento europeos, y ha defendido que lo que hay que evitar es que los proveedores impongan las tecnologías que tienen en propiedad.

Durante una entrevista con la cadena CNBC, Stephenson ha manifestado que no considera buena idea “que los gobiernos tomen posiciones en empresas privadas a fin de desarrollar soluciones también privadas”. Ha añadido que su país debería “innovar para poder salir del atolladero en el que se encuentra por lo que respecta a la competencia” mediante la búsqueda de soluciones abiertas y basadas en el software, que le permitan “no depender de un único proveedor”.

“Recurrir a la innovación, recurrir al software para triunfar, y no a intervenciones gubernamentales.”

El directivo ha vertido dichas declaraciones después de que William Barr, fiscal general de Estados Unidos, propusiera que el país compre participaciones en Ericsson o Nokia que le permitan controlar las citadas empresas, a fin de incrementar su influencia en el mercado de infraestructuras y reducir la dependencia respecto al equipamiento de Huawei.

En cambio, Reuters informa de que la firma inversora activista Cevian Capital, que ya posee una participación del 8,4% en Ericsson, ha acogido muy bien la idea. La firma ha indicado en una declaración que la considera “claramente positiva para Suecia, para la empresa y para los accionistas”.

División en Estados Unidos

Estados Unidos quiere desarrollar alternativas a Huawei de alcance global, porque entiende que la empresa china constituye una amenaza a su seguridad. Sin embargo, las autoridades del país no parecen estar de acuerdo sobre el camino a seguir.

Larry Kudlow, asesor económico de la Casa Blanca, apuntó hace unos días que la RAN abierta es una opción viable, y ha señalado que el gobierno estadounidense está impulsando su desarrollo en cooperación con AT&T y otras firmas. Sin embargo, Barr se ha mofado de la idea, porque entiende que la eficacia de la misma “no ha sido probada en absoluto” y que “tardará muchos años en empezar a funcionar, y pasará por lo menos una década hasta que ocupe un papel central, si es que llega a ocuparlo”.

Al presentar su plan de inversión en suministradores de equipos, Barr señaló que “si pusiéramos nuestro extenso mercado y nuestro músculo financiero al servicio de una de dichas empresas, o de las dos, pasarían a ser un competidor formidable y despejaríamos los temores sobre su capacidad para seguir en el negocio”.

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