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Los bancos centrales de Singapur y Canadá aseguran que utilizaron exitosamente sus tecnologías de registro distribuido (DLT, por su sigla en inglés) para realizar entre ellos transferencias transfronterizas. La autoridad monetaria del país asiático anunció ayer temprano que llevó a cabo un pago internacional a favor del Banco de Canadá sin la intervención de terceras partes, todo como parte de lo que se conoce como el “Proyecto Jasper-Ubin”. La tecnología para este proyecto fue desarrollada con la asistencia de la consultora Accenture y el JP Morgan y el volumen total de la transacción no fue dado a conocer. “Estamos muy a favor de que los bancos utilicen la tecnología de blockchain para hacer sus transacciones”, asevera Federico Ogue, CEO de Buenbit, un exchange de bitcoin en la Argentina.

Manuel Beaudroit, cofundador y CTO del servicio de tecnología blockchain local Bitex, comenta que ve con buenos ojos esta iniciativa, más si se tiene en cuenta que hubo casos en el pasado de sistemas comunes entre bancos centrales que no se utilizaron, como ocurrió en el Mercosur. “Hay que ver cómo pueden coexistir esos registros que no son públicos y que son modificables con la tecnología blockchain, que es todo lo contrario.”

De acuerdo a lo anunciado por estas entidades, ambos bancos estaban experimentando con sus propias monedas digitales propietarias y con sus sistemas de registro -de los cuales blockchain es uno de ellos- que finalmente unieron usando un contrato de “tiempo cerrado”. Estos contratos aseguran que los pagos se realicen en el momento y en el orden correcto. Al hacerlo así, los bancos afirman que pueden verificar pagos internacionales mucho más rápido que con sistemas convencionales que requieren intermediarios. “El tema acá es cuanta tecnología nueva está desarrollando cada una de las partes y cuan fácil es de integrarse uno”, señala el CTO de Bitex.

Desde lo técnico, una DLT es una base de datos descentralizada que gestionan varios usuarios; es decir, no existe una autoridad central que funcione como verificador. La distribución del registra aumenta la transparencia dado que dificulta cualquier tipo de fraude o manipulación y lo hace más complicado de hackear. “En este caso, la confianza es clave y por eso tienen compañías muy grandes de auditoria y control generando la confianza que puede faltar al tratarse de algo tan innovador”, argumenta Ogue. Además, sostiene, “esta bueno que los distintos actores se vayan adaptando a esta nueva dinámica”.

Los proyectos Jasper, del banco canadiense y el Ubin de la Autoridad Monetaria de Singapur(MAS, en inglés) corren en implementaciones privadas de Corda y Quorum, respectivamente. Cabe mencionar que los organismos financieros nacionales levantaron la voz sobre los problemas que podía traer la masificación de las criptomonedas pero, sin embargo, utilizan sin problema la tecnología distribuida que está en su base.

En este caso, tal como señala Beaudroit, el problema es que sigue siendo todo centralizado. “Es parte del rol de estos bancos, la centralización de saldos, pero pueden verse afectados por decisiones humanas influidas por el poder político. Esto es lo que vienen a solucionar las tecnologías abiertas, distribuidas y descentralizadas”, desarrolla. O sea: lo contrario a lo que hicieron estos bancos, más allá de la publicidad del hecho.

Desde Buenbit acotan que propician el uso de blockchain para mejorar costos, reducir tiempos y que se beneficie así la comunidad en general”.

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