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La digitalización ha mejorado los procesos y ha transformado profundamente todos los sectores, y el bancario en especial. En este sentido, las tarjetas contactless fueron una revolución. Durante el año 2016 se realizaron un total de 136 millones de compras con tarjetas contactless en España, y el número de tarjetas de este tipo alcanzó los 13,72 millones, según el informe anual de Visa Europe.

Desde la llegada de los smartphones y de aplicaciones como Apple Pay, que transformó la forma de pagar con el móvil al permitir el pago con huella dactilar, podríamos pensar que la biometría será el futuro de los pagos contactless. El lector de huellas se ha constituido como uno de los métodos de seguridad biométrica más efectivos a la hora de realizar pagos digitales y ha sustituido a las claves, contraseñas y patrones de seguridad.

La nueva era digital propone alternativas de autenticación basadas en el uso de la biometría para detectar posibles fenómenos como el phishing y prevenir fraudes, además de reducir costes e incentivar la experiencia del cliente

“El consumidor 3.0 realizará la inmensa mayoría de sus gestiones comerciales a través del teléfono. En países como Suecia, hoy en día más del 90% de las transacciones ya se realizan así, incluido el pago del transporte público y las colectas en las iglesias. El dinero de papel está llamado a desaparecer”, explican desde la escuela de negocios ESADE en su estudio El consumidor en 2030.

De hecho, este mismo informe apunta a que en España se prevé que ya este año los usuarios de pagos por el móvil casi se dupliquen, aumentarán un 48%, respecto a hace solo tres años, en 2016. Esto supone 2,5 millones de usuarios de esta tecnología en 2019. En China, se prevé que a finales de este año más de 500 millones de consumidores opten por la modalidad de pago móvil en terminales de punto de venta, es decir, que usen sus smartphones para abonar cuentas en establecimientos físicos. Según estimaciones de Statista, la tasa de penetración de estos pagos digitales en China superará el 35% este año, siendo así la más alta del mundo.

“China es una muestra de que en el mundo de los pagos ya ha habido una gran revolución, en menor medida, también la está habiendo en India… En Europa no sé si podemos hablar de revolución, pero estamos inmersos en un proceso de transformación muy fuerte. El efectivo ya ha sido superado por las tarjetas, podemos pagar con el teléfono, con un click, con la cara, podemos mandar dinero a un amigo desde WhatsApp, en segundos, instantáneo y gratis, cada vez compramos más usando el comercio electrónico. Además, el 70% de los pagos con tarjeta es contactless. En Londres la mayoría de los usuarios paga sin contacto en el metro… no nos damos cuenta pero ya hay un gran cambio”, asegura Ignacio Bañón, responsable de Pagos Globales de BBVA.

 El efectivo tiene sus días contados

Mientras en Dinamarca han fijado 2030 como la fecha en la que no habrá circulación de efectivo en el país, en Noruega o Suecia más del 85% de las compras se hace ya sin efectivo y muchas sucursales bancarias no aceptan ni ofrecen billetes y monedas.

“Existe una tendencia clara de sustitución del dinero en efectivo por medios electrónicos; esto impacta cada vez más en los pagos de pequeño importe, donde el efectivo ha sido hasta ahora predominante, y tecnologías como el pago contactless, el pago móvil o los pagos card-on-file (un medio de pago dado de alta por defecto en proveedores online) están facilitando la transición. En ésta también tienen un rol importante la regulación y las políticas de los diferentes gobiernos. Esta tendencia desembocará probablemente en un entorno en el que los pagos electrónicos, incluso sin dispositivos, desplacen de forma significativa al dinero físico. Dicho esto, es difícil pensar que el dinero en efectivo, con nosotros desde hace cerca de tres mil años, pudiera llegar a desaparecer completamente en todos los lugares del planeta.”, explica Carlos Palacios, director de Estrategia de Clientes de Santander España.

¿Las tarjetas de crédito continuarán existiendo?“Sí, pero hablaremos más de credenciales que de tarjetas. En el mundo hay más de 3.300 millones de tarjetas Visa, que son credenciales que nos permiten pagar de manera segura, y las tiendas y comercios que las aceptan lo hacen porque les otorga confianza. Las tarjetas seguirán existiendo, porque los 16 dígitos del número PAN que contienen son la base sobre la cual se realiza la tokenización, pero no siempre será necesario fabricarlas. Podremos llevarlas en nuestros teléfonos móviles, relojes o integrarlas en market places o dispositivos del Internet de las Cosas (IoT) a los que autoricemos a través de los tokens para realizar compras. En España hay más de dos millones de token de Visa activados”, comenta Andrea Fiorentino, Head of Products & Solutions South Europe at Visa.

La tokenización de los pagos es un nuevo sistema que permite reemplazar los datos sensibles de una tarjeta bancaria por un código único identificativo, llamado token, que se emplea durante la transacción digital. De esta forma, no es necesario exponer los datos reales de la tarjeta de crédito y las operaciones digitales son más seguras, según explica BBVA.

La biometría, la respuesta al olvido de las contraseñas

En 2018 Visa inició un programa piloto de una nueva tarjeta de crédito con Mountain America Credit Union y Bank of Cyprus, en la que se utiliza un sensor de huella dactilar en la tarjeta, ofreciendo una alternativa al uso del PIN o la firma para autenticar los pagos.

Por su parte, Mastercard aseguró en 2018 que este año todos sus clientes podrán identificarse a través de la biometría cuando compren o realicen pagos a través de Mastercard Identity Check.

“La biometría resuelve un problema fundamental que es la gestión de claves de autentificación y evitar fraudes. El 80% de las personas reconoce haber olvidado sus claves en los últimos tres meses, y la media para recuperarla y resetearla es de 11 minutos”, aseguraba Paloma Real, directora general de Mastercard España

El futuro pasa por la adopción de sistemas de pagos invisibles en los que el usuario entra en una tienda o restaurante y consume sin tener que pasar por caja. BBVA ya está dando pasos importantes en este sentido con sistemas como Selfie & Go. No habrá más colas para pagar…”, asegura el responsable de Pagos Globales de BBVA.

Selfie & Go se puso en marcha en la Ciudad BBVA, en Madrid, a mediados de 2018 y permite a los usuarios de los restaurantes de la sede del banco pagar sus consumiciones tan solo con mirar hacia las cámaras situadas dentro de unas cabinas junto a las cajas registradoras. El sistema identifica el rostro del cliente -previamente registrado en el sistema- y realiza automáticamente el cargo en su tarjeta para hacer efectivo el pago.

Asimismo, Alibaba implantó en un restaurante de cadena de comida rápida KFC la tecnología Smile to Pay (Sonríe para pagar), por la que el consumidor posa un par de segundos frente a una cámara 3D, indica su número de móvil y el pago se realiza automáticamente.

“Lo potente es que no están basados en un mismo parámetro, sino que utilizamos huella digital, reconocimiento facial y estamos pilotando soluciones de reconocimiento a partir del ritmo cardíaco” concluye Paloma Real.

Nuevos jugadores que vienen pisando fuerte

Apple, Google, Facebook y Amazon se han convertido en nuevos competidores para la banca tradicional, consiguiendo licencias bancarias que les permiten proporcionar servicios de pagos. Por otra parte, las fintech también han entrado a formar parte de este nuevo ecosistema.

“Claramente el mundo de los pagos está incorporando nuevos competidores más allá de los jugadores tradicionales. Está presión hoy viene principalmente de las bigtech y de los grandes retailers tradicionales que pueden posicionarse como iniciadores de pagos”, asegura Carlos Palacios.

El futuro sigue avanzando a pasos agigantados buscando multiples opciones que aseguren la inclusion de todos los individuos al sistema de pagos a través de soluciones innovadoras que creemos ayudaran a mejorar la experiencia del cliente.

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