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Desde su lanzamiento en 2009 por “Satoshi Nakamoto” – el pseudónimo que eligieron sus creadores-, el bitcoin se ha convertido en la moneda virtual más representativa del mundo. Su impacto en la industria y el mercado financiero la ha convertido en uno de los principales motores de innovación en tecnología y otros campos. Como moneda virtual sin respaldo físico, utiliza protocolos y una red P2P (peer-to-peer) para realizar sus transacciones, funcionando directamente entre los usuarios.
 
A pesar de su alta volatilidad en los últimos meses, sigue siendo la criptomoneda con mayor respaldo a nivel mundial: evita la mediación con bancos, empresas o entidades regulatorias, y potencia el uso universal de las billeteras virtuales. Sin embargo, para cumplir con el objetivo de su creación, requiere de un máximo nivel de seguridad para resguardar cada operación. Para lograrlo, necesita de una encriptación altamente confiable, además de un registro fiable donde validar las transacciones.
“La tecnología conocida como Blockchain o cadena de bloques, es la que permite la operación a través de criptomonedas. Blockchain resuelve la problemática del registro y validación de las transacciones financieras, ya que permite que los usuarios puedan contar con una especie de ‘libro de contabilidad’ virtual, en donde va quedando establecida cada operación”, asegura Pablo Dubois, Gerente Regional de Productos de Seguridad de CenturyLink para América Latina.
Blockchain finalmente funciona como una base de datos segura, que posibilita que los registros de las transacciones se ejecuten y se validen de forma confiable. El sistema opera de forma tal que cada vez que se realiza una transacción (como una transferencia de fondos de moneda virtual), ésta se presenta como un bloque junto a otras transacciones realizadas en ese momento, para que los nodos conectados puedan aprobarla y añadirla a la cadena dejando un registro válido, indeleble y transparente de las operaciones.
“El principal motivo de la consolidación de esta tecnología es que permite una contabilidad abierta, en donde todos los nodos tienen la posibilidad de acceder a la misma información en el mismo momento en que se realiza una transacción en un entorno seguro y de fácil validación.  “Las tecnologías asociadas a los blockchain no son del todo nuevas: sí lo es su integración y filosofía, que permite establecer transacciones confiables entre usuarios sin que haya un tercero que tenga el rol de garante de manera exclusiva, como ocurre en el mundo financiero tradicional. Cada operación va quedando ahora registrada inmediatamente en cada uno de los nodos que compone la red, sin posibilidad de ser alterada en forma posterior, lo cual en el ámbito del dinero es un elemento determinante”, explica Dubois.
Además de sus aplicaciones relacionadas estrictamente con las monedas virtuales o el finTech, blockchain podría ser utilizado en otros campos, ya que en el contexto de la digitalización existe un natural aumento y diversidad de las transacciones online, con sus respectivos requisitos de seguridad, privacidad y validación. Según Gartner, Blockchain es una de las cuatro tecnologías centrales que estimularán en un 45% en el gasto en TI a nivel mundial. “Poco a poco, varias iniciativas permiten aprovecharlo en las organizaciones, ampliando su radio de acción. Por ejemplo, para realizar transacciones relacionadas a la gestión de identidades, y la verificación y consulta remota de datos de las compañías”; finaliza Dubois.
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