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Roberto Pinto Martins, Secretario de Telecomunicaciones del Ministerio de Comunicaciones de Brasil, habló de banda ancha y de los beneficios y mejoras que ésta pueda entregar.

Los accesos de banda ancha móvil en Brasil llegaron a superar en menos de tres años a los de banda ancha fija, si se suman los teléfonos con datos y los minimodems. Sin embargo, como destacó la banda ancha móvil y 4G servirán para masificar, pero no para resolver la cuestión de la velocidad. “Establecimos una estrategia dual: masificar los servicios móviles y asegurar la expansión de infraestructura y de los servicios de alta capacidad con tecnologías fijas como fibra óptica, HFC y xDSL.

Pinto Martins se presentó en el Congreso de Informática y Telecomunicaciones, expuso la situación de su país y los planes del gobierno brasileño como respuesta a una ecuación en la que el tráfico de Internet crece pero no a la par de la capacidad de transmisión de datos.

En el marco del Plan General de Metas de Universalización una de las herramientas de políticas públicas para 2010, es que las empresas deberán elevar su capacidad de transmisión de datos (infraestructura de backhaul) a todos los municipios del país, es decir, unos 5.654. Y se prepara un nuevo plan que elevará en cuatro veces esta capacidad, expresó.

En cuanto al Plan Nacional de Banda Ancha, que contempla alcanzar 40 millones de accesos fijos para 2014 a partir de los 13 millones actuales, destacó las siguientes funcionalidades: exoneraciones de impuestos y financiación; estímulo a competencia; actualización regulatoria; gestión del espectro; redes de acceso y desarrollo de contenidos.

Durante Bicexpo, Banda Ancha fue uno de los temas que se abordaron en los distintas charlas. El director de Estudios de Estrategia Empresaria del Columbia Institute for Tele-Information, de la Universidad de Columbia, Raúl Katz, presentó los mecanismos de impacto económico de la banda ancha, sobre el Producto Bruto Interno (PBI) y la tasa de empleo.

El académico llamó a los Gobiernos a cerrar especialmente la brecha de demanda y facilitar la inversión del segmento privado, de manera de aportar al crecimiento en la penetración no sólo en base a un despliegue de infraestructura sino también de políticas públicas integrales.

La oportunidad de banda ancha tiene impacto en tres áreas: mayor productividad, mayor innovación ya que con más usuarios, hay más posibilidades de dar más servicios y generar más negocios-, y la recomposición de la cadena de valor con infraestructura en telecomunicaciones, que puede diversificarse y optimizarse para aumentar su funcionalidad, explicó el director.

“Un aumento del 10% en la penetración de banda ancha podría contribuir en 0,16% al crecimiento del PBI en América Latina; el segundo impacto se da en el empleo a partir del despliegue de este servicio, que en un modelo aplicado a Chile resultó en un incremento del 1,8% en la tasa de ocupación”, destacó Katz.

Por otro lado, desplegar infraestructura tecnológica, produce un efecto multiplicador en la actividad económica, similar al que genera la construcción, pero con un impacto más interesante porque crea empleos.
En la estimación Argentina, cuya penetración de banda ancha ronda actualmente el 10% a nivel de habitantes, si se llegase a una penetración del 25% para 2015, la contribución marginal promedio al PBI sería de 1,08%. En tanto que la contribución a la reducción de la desocupación se ubicaría en 0,53%.

Además, marcó los desafíos de la región y los efectos de la banda ancha en el escenario económico. En primer lugar existe un efecto de rezago: el impacto de un despliegue no se verá hasta dentro de dos años en el PBI y la tasa de ocupación, debido al tiempo necesario para la adaptación y asimilación de la tecnología, señaló.
También mencionó la acumulación de capital intangible, es decir, la inversión requerida para la implementación de TICs en la gestión de la empresa; factores exógenos que pueden implicar un impacto distinto para diferentes regiones dentro de un país; y la capacitación a nivel de las Pymes.

En el diseño de metas, se definen brechas de oferta y demanda. En Latinoamérica se necesitan en total 17,3 millones de accesos de banda ancha; en Brasil, de 5.599.699; en Argentina esta cifra es de 798.429 y en Chile, de 222.603. Las políticas públicas sólo se enfocan en infraestructura, olvidando que la adopción también está ligada a la demanda, y el factor educativo es crucial en este sentido, concluyó Katz.

La propuesta de Katz a los Gobiernos para elevar la penetración de la banda ancha incluye alternativas como reducción de impuestos, subsidios de terminales, préstamos de inversión de capital, habilitación de espacios inmobiliarios y reducción de derechos de paso o costos de acceso a espectro. También el analista se ubicó a favor de la compartición de infraestructura. El Estado puede agregar la demanda de escuelas, hospitales, administración pública, bibliotecas, y entregárselos a un operador, de manera que se convierte en cliente ancla de la empresa privada, agregó.

De todas maneras la responsabilidad del Gobierno para cerrar la brecha de demanda y estimular la inversión del sector privado fue considerada fundamental por Katz. En diálogo con Convergencia, consideró que como política integral, las mejores en la región son la agenda digital de Chile y la propia de Colombia, porque cubren todos los sectores. Además de la banda ancha, contemplan la informática, aplicaciones, el desarrollo de una industria del software. En el extremo opuesto se ubican Argentina y México, que aún están retrasadas en su definición de un programa nacional o una agenda digital.
 

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