Mariano Stampella, CEO de FDV Solutions
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Transitamos una época en la que el mundo entero habla de los chatbots (robots conversacionales) y su potencialidad. Facebook lanzó su plataforma para construir bots en Messenger, Telegram hizo lo mismo hace meses y, todos los días, vemos el crecimiento de Slack. Un caso interesante, divertido y controversial en partes iguales, es el chatbot de Microsoft, lanzado para acercarse a los millennials, que terminó convirtiéndose en un incorrecto personaje cuyos mensajes discriminatorios generaron una gran polémica.

Pero no se trata sólo de productos hechos por y para el mundo tecnológico. Medios como CNN y The Wall Street Journal, o entidades como Bank of America, también lanzaron sus respectivos bots y cada día es más frecuente leer recomendaciones para los gerentes de Marketing o explicaciones de cómo estos “asistentes virtuales” pueden ayudarnos a ser más eficientes en nuestro trabajo.

Aún así, y como suele suceder cuando una tecnología se pone de moda, sigue siendo muy complejo separar el ruido de las oportunidades concretas y entender cuál puede ser el verdadero impacto de los chatbots en nuestros ambientes laborales.

Tenemos un caso muy concreto en nuestra organización. Hace más de cinco años, al observar el increíble uso de Google Hangout que hacíamos en la empresa, decidimos tratar de utilizar esta práctica con fines concretos. Así nació Sheena, un chatbot creado en 2009 con el objetivo de ayudarnos a resolver la tediosa tarea de documentar horas de trabajo. El éxito e impacto de Sheena en nuestra compañía nos llevaron, sin escalas, a concebir la posibilidad de que éste también podía ser un producto que ayude a otros más allá de nuestras fronteras.

El universo de beneficios concretos que se abre de la mano de estos chatbots corporativos es inmenso: permiten obtener información de excelencia y detallada sobre los empleados (uso del tiempo, conocimiento incorporado por el equipo y estado de ánimo de las personas implicadas en un proyecto, en el caso de Sheena), así como posibilitan a los miembros de una organización realizar una tarea monótona de un modo práctico, cómodo y, además, interactivo.

En resumen, hace más de seis años que vivimos en nuestra compañía el impacto positivo de utilizar un bot para resolver problemáticas y hoy vemos con mucha satisfacción como otras empresas se lanzan al apasionante mundo de la inteligencia artificial.

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