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La industria del automóvil vive gran parte de su efervescencia tecnológica en China. El gigante asiático, el mayor productor y el mercado mundial, apuesta por la conversión, con fuertes incentivos económicos públicos, que impulsan soluciones innovadoras, en ocasiones, no tan nuevas. Es el caso de las baterías reemplazables, que algunas marcas ven como una buena solución. Dos ya se han puesto manos a la obra.

Beijing Electric Vehicle (BJEV), filial de BAIC, primer fabricante eléctrico del país, acaba de lanzar un servicio que permite sustituir el equipo de manera automática en menos de tres minutos abonándose a una tarifa plana. NIO, compañía prémium que busca competir con la icónica estadounidense Tesla, ha comenzado a desplegar una red con mil estaciones de este tipo que espera tener completamente operativas en el 2020.

Las baterías reemplazables buscan recuperar la autonomía máxima del coche en un tiempo similar al que cuesta llenar un depósito de gasolina. Así, se elimina uno de los problemas del vehículo eléctrico, la lentitud de la recarga. BetterPlace, de capital estadounidense e israelí, lanzó un sistema de intercambio automatizado en el 2008, en colaboración con la alianza franco-japonesa Renault-Nissan, que en el 2013 quebró. Los planes de desplegar una red de estaciones en Israel y en Dinamarca con la previsión de atender a más de 100.000 vehículos compatibles en el 2016 no se cumplieron. Cuando la compañía cerró apenas había 1.200 en circulación.

“El reemplazo de baterías es, conceptualmente, muy interesante, pero llevarlo a la práctica es muy complicado y costoso”, explica Arturo Pérez de Lucía, director gerente de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive). “Necesita –continúa– unos almacenes subterráneos automatizados de gran tamaño, puesto que las baterías actuales ocupan mucho, un stock importante para atender a la demanda y una gran potencia eléctrica para recargarlas”. Y, añade, “hay que tener en cuenta que no hay un modelo de batería estándar, cada fabricante tiene su propio proveedor…; es lo que le pasó a BetterPlace, que sólo servía para el Renault Fluence”.

Pérez de Lucía cree que el modelo de sustitución puede servir en China. “Allí son muy osados, tienen ayudas y pueden desplegar grandes redes para pocas marcas”, explica. Pero, en cambio, “en Europa y en Estados Unidos la situación es distinta, ahora es el momento de la carga conectada, más tarde quizás llegue la de inducción y la de intercambio ”. De todos modos, a esta última sí le ve utilidad en las motos, donde ya funciona en operadores de sharing porque los equipos son pequeños y fáciles de reemplazar.

Los dos proyectos chinos en curso son ambiciosos. BJEV pretende que sus estaciones de sustitución sirvan a varios modelos. El primero será el compacto EV300 en su versión eléctrica. Se podrán intercambiar las baterías las veces que se deseen por una tarifa mensual de 56 euros. Por el momento, la firma pretende desplegar cien estaciones en Pequín y alrededores. La compra del coche será más económica puesto que se adquiere sin batería. El citado modelo saldrá por unos 10.000 euros. Y al cabo de tres años, la marca puede recomprarlo a la mitad de precio.

Por su parte, NIO, además de la red de sustitución para su todo terreno de alta gama ES8, ofrece un servicio de recarga a la demanda in situ mediante furgonetas que se desplazan hasta el coche.

Fuente: La Vanguardia

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