Fotografía: TyN MAGAZINE
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A toda acción corresponde una reacción. En términos físicos suele de ser igual magnitud, pero en sentido inverso, pero la decisión del gobierno de Beijing de devaluar el yuan como represalia a la imposición de un nuevo arancel a los productos chinos por parte de Washington, ha hecho caer los mercados mundiales este lunes, y supone una bofetada brutal para Donald Trump, que de inmediato salió a su balcón de Twitter a gritar que China está manipulando su divisa.

Es sólo que, a diferencia de otras ocasiones, el actual inquilino de la Casa Blanca está en lo cierto. China dejó que el yuan cayese más allá de las siete unidades por dólar, algo que no había ocurrido desde la primavera de 2008, provocando con ello el peor día del año para Wall Street: el Dow Jones cayó 2.9%, el S&P 500 2.98% y el NASDAQ 3.47%, eso sin considerar al resto de las bolsas del mundo, que también enfrentaron pérdidas significativas.

“China hizo caer el precio de su divisa a casi su mínimo histórico”, escribió Trump en su cuenta de Twitter. “Eso se llama ‘manipulación de divisas’. ¿Están poniendo atención en la Reserva Federal? Esa es una gran violación que eventualmente debilitará a China”.  La alusión de Trump a la Fed no es gratuita, toda vez que la semana pasada el banco central de Estados Unidos hizo descender las tasas de interés.

La decisión del gobierno de Beijing de cruzar esa frontera psicológica de las siete unidades de yuan por un dólar, equivale a colocar tropas en la frontera de un país vecino y escala el conflicto comercial que sostienen Estados Unidos y China al nivel de una guerra de divisas, algo que podría conducir a la economía mundial a un escenario de pronóstico reservado.

Ahora bien, más allá de que la respuesta de Beijing luce desproporcionada, es innegable que la nueva escaramuza la inició Donald Trump al anunciar la semana pasada un nuevo arancel  de 10% a productos y servicios provenientes de China valuados en 300,000 millones de dólares a partir del próximo mes de septiembre. Este nuevo impuesto se suma al de 25% que hace meses Trump impuso a productos y servicios que importan la suma de 250,000 millones de dólares.

Más allá de la amenaza que supone el escenario de una guerra de divisas, la devaluación del yuan alivia la presión sobre las exportaciones chinas y las vuelve más competitivas. En ese sentido, el gobernador del Banco Popular de China, Yi Gang, negó estar utilizando la divisa china como un arma, y aseguró que su país no se involucrará en una “devaluación competitiva del yuan”.

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