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Charles Darwin menciona en su cuaderno de notas en 1838 que “viendo bostezar a un perro, un caballo o un humano, me hace pensar que todos los animales están construidos sobre una misma estructura”

Los científicos todavía no se ponen de acuerdo porqué bostezamos o donde se origina el bostezo.

Bostezar no es sólo una acción humana incontrolada que ha llamado la atención de médicos y psicólogos durante siglos. Esta “pauta fija de acción” -como la denominan algunos expertos- se ha convertido también en las últimas décadas en uno de los temas preferidos de investigación entre los etólogos más innovadores.

El bostezo es uno de los comportamientos más contagiosos y universales. Muchos animales también abren desmesuradamente la boca, inspiran un rato y vuelven a cerrarla, y el motivo todavía no acaba de ser aclarado por la ciencia.

Después de analizar 205 vídeos de bostezos difundidos a través de Youtube en el que se que se pueden observar 177 animales de 24 especies diferentes, los autores concluyen que han encontrado una relación entre las características de los bostezos y el tamaño del cerebro de la especie que los lleva a cabo. Sus conclusiones fueron publicadas en la revista Biology Letters.

Los vídeos analizados incluyen bostezos de ratones, gatos, perros, varias especies de monos, hipopótamos, elefantes, leones y humanos, entre otras especies.

El equipo formado por Andrew Gallup, Allyson Church y Anthony Pelegrino recuerdan que investigaciones anteriores han apuntado que los bostezos pueden ayudar a activar la corteza cerebral y mejorar la circulación de la sangre en el cerebro ayudando a su refrigeración.

Ellos descubrieron el siguiente patrón, los animales de cerebro pequeño, con menor cantidad de neuronas en la capa cerebral llamada “cortex”, presentan bostezos más cortos que los animales de cerebros más grandes con mayor número de neuronas corticales.

Estos científicos, de la
en Oneonta, USA, refieren que los primates tienden a tener bostezos más largos que los no primates.  Los humanos, con aproximadamente 12.000 millones de neuronas corticales, tienen el rango de bostezo más largo de algo más de 6 segundos. En comparación, observaron que los animales de cerebros más pequeños como los ratones tienen bostezos de 1.5 segundos en promedio.

El estudio no plantea si esta relación se puede producir también en miembros de una misma especie; es decir, si los humanos con más neuronas tienen bostezos más largos.

Se han realizado estudios anteriores como el difundido sobre el contagio de bostezos en periquitos. El líder de ese estudio, Andrew Gallup, también es el primer firmante de este nuevo trabajo.

 

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