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Un equipo de investigadores afiliados a varias instituciones en los Estados Unidos ha desarrollado una forma de probar la competencia quirúrgica mediante el uso de tecnología de imágenes cerebrales para analizar los cerebros de los cirujanos en acción.

Evaluar las habilidades de las personas que aprenden a ser cirujanos es una tarea difícil, pero también es necesario asegurarse de que sean competentes antes de operar personas. Actualmente, lo hacen los cirujanos instructores que observan a los estudiantes en acción y evalúan sus habilidades, y los estudiantes que toman exámenes en simuladores. En este nuevo esfuerzo, los investigadores han adoptado un enfoque completamente nuevo: utilizar equipos de imágenes cerebrales para estudiar el cerebro de una persona que participa en una simulación quirúrgica.

Investigaciones anteriores habían demostrado que el cerebro se comporta de maneras específicas cuando las personas se involucran en actividades que requieren un alto grado de habilidad motora, al menos para aquellos que se han vuelto realmente buenos en tal actividad. Más específicamente, observaron que se ha encontrado que los individuos con altos niveles de habilidades motoras tienen ciertas características cerebrales relacionadas con cosas como, la forma en que se conectan las regiones cerebrales, la disfunción motora, el nivel de función cognitiva, la acción motora, la percepción y la multitarea. Estos hallazgos llevaron a la idea de que el proceso podría revertirse: usar equipos de imágenes cerebrales para ver si una persona involucrada en una tarea de habilidad motora difícil tenía actividad cerebral que se parecía a la actividad cerebral de personas altamente capacitadas.

Para descubrir si tal enfoque podría funcionar, solicitaron la asistencia de múltiples voluntarios con uno de los cuatro niveles de experiencia: cirujanos expertos, estudiantes principiantes en cirugía, estudiantes de medicina con capacitación y estudiantes de medicina sin capacitación. Otros voluntarios sirvieron como grupo de control. Se pidió a cada uno de los voluntarios que realizaran un procedimiento quirúrgico en un simulador mientras estaban conectados a un sistema funcional de espectroscopia de infrarrojo cercano (fNIRS).

Los investigadores informan que su sistema mostró que los cirujanos expertos tenían habilidades motoras mucho más avanzadas que las personas de los otros grupos. También encontraron que a medida que los estudiantes se capacitaban, sus habilidades motoras se hacían más evidentes. Concluyen afirmando que su sistema era más preciso que los métodos actuales utilizados para la certificación de cirujanos por parte de la junta.

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