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Ahorrar dinero, mejorar las piezas y, sobre todo, ganar tiempo. Estos son los objetivos de General Motors, ahora que el fabricante usará en su producción impresión 3D para coches. Es un paso hacia delante para que la fabricación de los coches eléctricos se acelere.

Este tipo de vehículos son mucho menos complejos que los de combustión interna. Con lo que su producción varía. El motor deja ya de ser una parte capital, compuesta por un millar de piezas. Esto deja más margen para mejorar la producción de otras partes del automóvil.

De ahí que General Motors se haya asociado con Autodesk, compañía especializada en software de diseño 3D. Así podrá producir piezas más ligeras y hacerlas más rápido. Uno de los ejemplos que se han conocido de este trabajo ha sido una parte estructural del asiento. Este trozo de armazón, producido con impresión 3D, es un 40% más ligero y un 20% más fuerte que el original.

Impresión 3D para coches

Antes General Motors necesitaba para crear esta pieza hasta ocho componentes distintos, provenientes de un puñado de proveedores. La impresión 3D para coches ha resuelto esta complejidad productiva.

La importancia crítica de la producción

En el sector automovilístico la optimización de la producción es básica. La ventaja competitiva que da el tener un sistema de fabricación sólido es capital. Y, al mismo tiempo, el lastre que supone tener un modelo de producción deficiente suele resultar económicamente insostenible.

Lo hemos visto recientemente, con los problemas que ha acusado Tesla para la producción de su Model 3. El primer coche de la marca destinado a ser masivo ha pasado por un “infierno de producción”, como lo llegó a calificar el propio Elon Musk. Por esto la compañía ha puesto ahora todas sus energías en mejorar sus procesos productivos.

Y es que, en el automóvil, muchas veces han sido las innovaciones en la fabricación las que han inclinado la balanza hacia una mara u otra. El gran imperio de Ford se gestó gracias a la producción en cadena, impulsada por el fundador Henry Ford. El coche pasó aquí de ser prácticamente un producto artesanal, que se hacía por encargo, a ser un producto industrial.

La siguiente gran innovación en la cadena de producción la hizo Toyota, y se basó en la metodología de trabajo. Con el modelo de Ford salían algunos coches de las fábricas con algunos defectos. Daba igual. Estos vehículos se reparaban y se enviaban a los concesionarios. Las fábricas no paraban. Pero Toyota las paró.

La compañía japonesa decidió buscar los problemas que surgían con sus coches cuando estos tuvieran fallos. Para ello paraba la fábrica, solucionaba el problema y seguía produciendo. Esto se demostró tan eficaz que ahora todos los fabricantes funcionan así.

Tal vez la próxima innovación este en introducir la impresión 3D para autos, de forma que suponga ventajas competitivas. Desde luego parece que General Motors ya ha iniciado el camino.

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