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La epidemia por coronavirus ha irrumpido en el arranque de 2020 como uno de los frentes que podría añadir volatilidad a los mercados. De momento, no ha condicionado las estrategias planteadas a finales de 2019 de cara a este ejercicio, pero sí ha llevado a los inversores a estar alerta ante la incertidumbre y acomodar su táctica de corto plazo con la inclusión de coberturas.

La crisis sanitaria con origen en China tiene, como suele ser habitual en estos casos, múltiples aristas y los inversores deberán lidiar con ellas para sacar el máximo provecho a sus inversiones.

Efecto económico

El impacto en la economía del gigante asiático y, por contagio, del resto del mundo, está en el aire. No en vano, China representa el 18% del PIB mundial. De momento, las medidas sanitarias han obligado a los centros de producción y comercios en China a permanecer cerrados, una medida que también han tomado grandes corporaciones como Apple, que abrió sus tiendas y oficinas a partir de este domingo.

“Cuanto más tiempo estén vigentes las restricciones sanitarias, mayor será la posibilidad de que el impacto en la demanda se traslade a la oferta, lo que, a su vez, reduciría la capacidad de la economía china para recuperar rápidamente la actividad perdida”, afirma Erick Muller, director de Estrategia y Producto de Muzinich. Será difícil dar plazos acerca de cuándo la actividad empezará a retomar su curso, pero Stephen Green, economista en Capital Group, calcula que la actividad consumidora y manufacturera permanecerán a la baja “al menos hasta finales de febrero”.

En UBS dan cifras sobre el impacto en la economía: el PIB de China en 2020 podría situarse en el 5.5%, frente al 6% de su previsión anterior. Este menor crecimiento se dejaría sentir en el resto de Asia, donde la firma prevé “una reducción de entre dos y tres puntos porcentuales en el crecimiento de beneficios de Asia, excluido Japón”.

Impacto financiero

Los inversores se han tomado el frente sanitario como una excusa para sanear las ajustadas cotizaciones, en un contexto de máximos históricos en Wall Street. Aun así, no le quitan el ojo a la evolución de la epidemia. La volatilidad ha aumentado en los mercados de renta variable, pues el Vix, que mide la volatilidad implícita del S&P 500, ha pasado del 12,1% del pasado 17 de enero -cuando se desató la alarma por el coronavirus- hasta el 15.2% de ayer. La semana pasada llegó al 18.8 por ciento.

Los inversores se han refugiado en los bonos soberanos, sobre todo en los estadounidenses: las compras de títulos de deuda americana a 10 años ha pasado factura a las rentabilidades, que se han reducido del 1.82% al 1.58% durante la epidemia. El oro y los valores de sesgo defensivo, con ingresos estables y predecibles, y sólido dividendo, han seducido a los inversores. Es momento, no tanto de replantear la estrategia de fondo, como el posicionamiento táctico para hacer frente a la situación.

A corto plazo

La evolución de la epidemia en China se deja notar en los mercados bursátiles. En DWS son escépticos respecto a la renta variable en las próximas semanas, de forma que creen que “los precios podrían verse influidos en el contexto del coronavirus”. ¿Cuánto? Patrik Lang, responsable de Renta Variable de Strategy Research (Julius Baer) recuerda que otras epidemias causaron recortes en las bolsas de entre el 5% y el 15%. En esta ocasión, el experto no descarta que el castigo podría ser entre un 5% y un 10% adicional en los mercados desarrollados por dos motivos. El primero, la elevada tasa de contagio conllevará drásticas medidas de contención que impactarán en los mercados globales. A este factor se suma la tentación de hacer caja en unos índices con valoraciones ajustadas.

Eso sí, el Banco Central de China ya ha inyectado liquidez en los mercados, por lo que los inversores ya cuentan con medidas de calado que permitirán tranquilizar los ánimos. Los efectos se han notado ya, con subidas en Wall Street a zona de máximos. Las alzas en el Ibex han dejado al índice en precios del verano de 2018. Pese a todo, las dudas en este frente no se han disipado del todo. La evolución del número de contagios será determinante.

A largo plazo

De cara al medio y largo plazo, el sentimiento es diferente. En Citi dan un potencial alcista medio a los mercados de renta variable mundiales del 4% para este año, en línea con el crecimiento de los beneficios por acción. Por lo tanto, “cualquier caída en las cotizaciones bursátiles haría más atractivos los retornos esperados para el final del año”.

DWS da más detalles y espera que, en general, los mercados evolucionen de forma lateral dentro de un rango definido, en el que, probablemente, “cualquier caída se vería contrarrestada por medidas monetarias expansivas de los bancos centrales, que ayudarían a estabilizar la economía global”.

Sin embargo, la firma vaticina que podría no suceder el paso contrario con la misma fuerza, ya que las ajustadas valoraciones lo hacen, en cierto modo, improbable.

Una opinión similar sostiene Lang, que insiste en que las epidemias que han afectado a los mercados “de forma tangible” se conviertieron en “puntos de entrada atractivos para los inversores a largo plazo”. Esta reacción se repetirá en esta ocasión, pero “puede pasar algún tiempo antes de que veamos suelo”.

Sectores afectados

De momento, los sectores más afectados en Bolsa son aquéllos más relacionados con el consumo, como el turismo o el lujo. En este sentido, valores como las españolas Meliá, Amadeus o IAG, viven sesiones de altibajos, en las que mandan las noticias relacionadas con la evolución de la enfermedad. Tampoco viven buenos tiempos en Bolsa los referentes del lujo como LVMHKering o Hermès, además de otras compañías relacionadas con el consumo como Adidas.

El sector automovilístico también está bajo la lupa: la demanda china de vehículos representa el 30% del total, según citan los analistas de Citi. En este contexto, la evolución bursátil reciente de VolkswagenDaimler o Nissan está bajo presión.

También podría estar en el foco el sector tecnológico, en el caso de que las medidas de prevención sanitaria se extiendan más de lo previsto. La ciudad de Wuhan acoge múltiples gigantes de semiconductores, entre ellos YMTC, que, según las estimaciones de los analistas de Legg Mason, “representa alrededor del 8% del gasto en equipos de semiconductores”. Por tanto, según la firma, la suspensión de la actividad de YMTC sería negativa para Applied Materials, Lam Research o ASML.

Las oportunidades

La estrategia táctica que plantean los expertos de UBS apunta a evitar los sectores más expuestos al menor consumo por la cuarentena sanitaria en China. Por el contrario, ven adecuado invertir en compañías “que se benefician de quienes optan por no viajar”. El riesgo de contagio desalienta los desplazamientos en la región, por lo que las personas optan por quedarse en casa. Como consecuencia, la firma cree que las empresas expuestas al consumo online, como los juegos de azar, el comercio electrónico o el envío de comidas a domicilio deberían beneficiarse en la fase de dudas acerca de la extensión de la epidemia vírica.

Tampoco hay que olvidar la relevancia del sector farmacéutico en este episodio sanitario. Los laboratorios se esfuerzan por lograr un tratamiento para la enfermedad, que de ser exitoso, permitirá un incremento de los ingresos de las compañías.

Otras opciones serían las compañías relacionadas con el tratamiento hospitalario. Un ejemplo es la estadounidense 3M, fabricante de mascarillas faciales, o Top Glove, productor de guantes de goma con sede en Malasia. Los analistas de Citi han mejorado recientemente su recomendación a comprar.

Metales

China supone el 50%de la demanda mundial de metales, por lo que la epidemia supone un duro golpe para las cotizaciones de estas materias primas, así como para las compañías extractoras. El gigante asiático es el mayor consumidor de cobre del mundo, por lo que no es de extrañar que este metal encajara once sesiones consecutivas de caídas, racha truncada en las últimas sesiones por las inyecciones de liquidez llevadas a cabo por el Banco de China.

También están en el foco el mineral de hierro y el acero, ya que China consume el 70% de la producción mundial. En Julius Baer afirman que la epidemia de coronavirus está retrasando el inicio de la temporada de construcción, que suele arrancar tras el Año Nuevo Lunar, con la mejora de la climatología. Sin embargo, la firma cree que la desaceleración en el sector inmobiliario impide pensar que las recientes caídas en ambas metarias primas pueden suponer un punto de entrada para los inversores. Incluso, a pesar de que se podrían anunciar estímulos para las infraestructuras en

China

Respecto al oro, los expertos creen que podría subir más allá de que se solucionen los temores por el coronavirus. Los inversores necesitan coberturas y el oro es el activo refugio típico. Como señales de interés de los inversores, están las entradas de inversión en los activos que poseen oro físico en los últimos días, a pesar del mayor apetito de los inversores por los activos de riesgo. El camino será lento, ya que estas entradas no son masivas, por lo que no son suficientes para sostener los precios del oro.

Petróleo

La demanda de petróleo en China se ha desplomado en un 20% a raíz de la epidemia de coronavirus, según detallan fuentes del mercado. La respuesta ha sido una fuerte corrección del oro negro, que sólo ha podido recuperar parte de la caída al calor de las expectativas de recorte de la producción. La OPEP y sus aliados pretenden recortar el bombeo de crudo en 500,000 barriles al día. Este factor y los estímulos económicos que implantaría China, apoyarían la recuperación de la cotización del petróleo.

Claves

PIB. El PIB de China en 2020 podría situarse en el 5.5%, frente al 6.1% del año pasado, según las previsiones de UBS. Este aumento del PIB chino ya era su peor dato en 29 años. Aunque el impacto aún no está claro, en Goldman Sachs calculan que la menor actividad en China restará 30 puntos básicos en el PIB mundial.

Tecnología. La ciudad Wuhan acoge gigantes de semiconductores, entre ellos YMTC, que, según las estimaciones de Legg Mason, “representa alrededor del 8% del gasto en equipos de semiconductores”. La localidad, además, es líder en producción de pantallas y, segun Citi, China Star, Tianma, and BOE suponen entre el 7% y el 9% de la capacidad global.

Lujo. El sector del lujo está más expuesto al consumo de Asia y China que en la epidemia de SARS en 2003. Los analistas de Citi consideran que los riesgos de revisiones a la baja de los ingresos del sector por parte del consenso de analistas para el cierre de este año es de un 3%. La cifra se eleva al 10% en el caso del beneficio neto operativo (ebit).

Ventas. El operador estadounidense de hoteles de lujo y casinos es una de las compañías con más exposición al mercado chino, ya que realiza el 70% de sus ventas en el gigante asiático. Su rival Las Vegas Sands le sigue de lejos, con un 63 por ciento. En Europa, la compañía más expuesta es Volkswagen, con casi el 50% de sus ventas en China.

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