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Puede que los nombres de estos emprendedores sociales no le resulten familiares a muchas personas, pero para miles de individuos, que están desarrollando negocios con impacto positivo, son toda una referencia y un modelo a seguir.

Han sido capaces de sacar adelante sus negocios, contra viento y marea, buscando soluciones a los retos del planeta cuando el emprendimiento social no estaba todavía en el mapa. Hoy en día son auténticas estrellas y están considerados los mayores emprendedores sociales del planeta.

Bill Drayton

Drayton dio un giro a su carrera en 1981, inspirado por Martin Luther King, Gandhi y el emperador indio del siglo III a.C. Ashoka, cuando ya era un profesional consagrado que había desarrollado su carrera en McKinsey and Company y la Agencia de Protección Medioambiental de los Estados Unidos (EPA). En aquel año, mientras trabajaba a tiempo parcial para McKinsey, fundó las organizaciones: Save EPA, predecesora de Environmental Safety y Ashoka Innovators for the Public, un proyecto le llevó a viajar por distintas ciudades de India e Indonesia, con el fin de crear una red de emprendedores sociales y elaborar un proceso fiable de selección de miembros. Hoy en día Ashoka es una asociación que ha proporcionado financiación inicial, servicios de apoyo profesional y acceso a su red global a más de 3.000 líderes emprendedores (Ashoka Fellows) en más de setenta países.

Aquel hombre inquieto y viajero, que acuñó el término de emprendedor social para describir a las personas que desarrollan negocios rentables y con un impacto positivo en la vida de los demás, es hoy en día un líder del tercer sector. Entre los galardones que avalan su carrera se encuentran el National Public Service Award (1995), el Skoll Award for Social Entrepreneurship (2005) o el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (2011). Su filosofía se resume en esta frase: “Los emprendedores sociales no se contentan solo con dar un pez o enseñar a pescar. No descansarán hasta que hayan revolucionado la industria pesquera”.

Muhammad Yunus

Se le considera “el banquero de los pobres” y es el inventor de los microcréditos (créditos flexibles con intereses bajos y sin avales) para personas sin recursos. Nacido en Bangladesh, Yunus tuvo la oportunidad de estudiar Ciencias Económicas en la Universidad de Nueva Delhi y posteriormente en Estados Unidos con becas Fullbright y Eisenhower. Cuando volvió a su país en 1972 para dirigir el departamento de Economía de la Universidad de Chittatong, Yunus se dio cuenta de la enorme diferencia que existía entre las teorías aprendidas y la realidad de su país.

Aquella experiencia fue el detonante del proyecto que le ha hecho célebre. Yunus comenzó prestando su propio dinero a las mujeres artesanas de la zona para que pudieran iniciar sus negocios. Cuando las emprendedoras le devolvieron su inversión, Yunus decidió ampliar el sistema. Así nació el Banco Grameen, una organización de microfinanzas y desarrollo de la comunidad que fue merecedora en 2006, junto a su fundador, del Premio Nobel de la Paz. Desde que se puso en marcha, este revolucionario banco ha permitido conceder miles de millones de dólares en créditos a millones de personas (el 96% de ellas, mujeres), que se han convertido en accionistas de la entidad demostrando que, tal y como dice Yunus: “La pobreza no es una condición natural de los seres humanos, es una imposición artificial”.

Blake Mycoskie

A lo mejor su nombre no es famoso, pero cuando se dice el de su empresa la bombilla se enciendeTOMS Shoes. Este innovador negocio ha triunfado con una idea sencilla: donar un par de zapatos a las personas que los necesitan por cada par que se ha comprado. La idea le vino a Mycoskie durante un viaje a Argentina en el que entró en contacto con una ONG que proveía de calzado a los niños que no se los podían permitir y que, por ese motivo, sufrían todo tipo de infecciones y heridas. En 2011, esta compañía diversificó su modelo de negocio y puso en marcha otro proyecto que consiste en regalar un par de gafas o una operación de cirugía ocular por cada par de gafas de sol o graduadas que venden. La filosofía de MyCoskie resume a la perfección el espíritu del emprendedor social: “Si organizas tu vida en torno a tu pasión, podrás convertir tu pasión en tu historia y convertir tu historia en algo más grande, algo que importe”.

Scott Harrison

En un viaje a Liberia, este emprendedor fue testigo de la terrible realidad a la que se enfrentan millones de personas que no tienen acceso a agua potable. Aquel viaje le llevó a fundar Water, una asociación que le ha convertido en uno de los emprendedores sociales más exitosos del mundo. Desde 2006, este proyecto ha dado acceso a agua limpia a 8 millones de personas en todo el mundo, ha financiado casi 30.000 proyectos en 26 países y ha llevado a cabo todo tipo de iniciativas para recaudar dinero y conseguir que más de un millón de personas donen más de 300 millones de dólares. Sin embargo, Harrison no se da por satisfecho y anima a todos a participar: “Debería ser genial dar. Debería ser genial ser generoso. Debería ser genial decir sí a ayudar”.

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