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Uber ha sido acusado de dirigir una sofisticada unidad dedicada al “robo de secretos comerciales”. Se trata del último de una serie de escándalos de la aplicación de transporte privado que han llevado a la reestructuración de su consejo de administración y han afectado seriamente a su valoración.

La nueva información se ha conocido en una batalla judicial que la empresa tiene abierta con Waymo, la división de Alphabet centrada en el desarrollo de vehículos sin conductor, y en la que se acusa a Uber de robar información confidencial tecnológica para sus proyectos de vehículo autónomo. La disputa con la empresa matriz de Google sería parte de un intento de Uber de usurpar información a sus competidores.

Un portavoz de Uber aseguró que “el propio Richard Jacobs, ex director de inteligencia de Uber, ha defendido ante el estrado que no le consta que se robaran secretos comerciales a Waymo”.

Ed Russo, empleado de seguridad de Uber, niega las acusaciones en las que se insinúa que la empresa ha utilizado métodos turbios para obtener información de otras empresas. “Nunca nos hemos implicado en el robo de información confidencial de empresas de la competencia”, puntualizó Russo.

Al parecer, la fiscalía ha advertido al magistrado que lleva el caso de que hay información de vital importancia que se ha ocultado. Jacobs, que se marchó de Uber a principios de año tras llegar a un acuerdo de 4,5 millones de dólares, describió las sofisticadas técnicas que utiliza la empresa para evadir las solicitudes de información. El ejecutivo no está directamente implicado en el caso Waymo-Uber.

La empresa de transporte privado tiene, como mínimo, cinco investigaciones abiertas en EEUU, todas ellas relacionadas con sus prácticas de negocio.

Esta última demanda llega en un momento delicado para Uber, que se encuentra en medio de un complejo acuerdo de inversión con un consorcio encabezado por SoftBank. Según personas del entorno, el grupo nipón ha ofrecido comprar acciones de Uber a una valoración de 48.000 millones de dólares, lo que representa un descuento del 30% en comparación con su valoración más reciente. SoftBank también invertiría 1.000 millones a la valoración más alta de 68.500 millones de dólares.

En su testimonio, Jacobs dijo que la división de inteligencia de Uber había puesto en marcha “comunicaciones encriptadas y efímeras destinadas a la protección y destrucción de datos que pudieran considerarse de carácter confidencial”. También explicó que la empresa ha dado orden a los empleados de hacer llamadas y sólo utilizar el correo electrónico como último recurso. Jacobs también afirmó que el equipo de seguridad de Uber utilizó dispositivos especiales para comunicarse con proveedores que ofrecían información sobre la competencia, y que esas comunicaciones no quedaban registradas en la red de Uber.

El juez que lleva el caso aseguró que la información real estaba protegida por un sistema opaco y que hace tiempo que la empresa debería haber aumentado su transparencia. Jacobs insistió en que Uber siempre hace lo posible por no dejar huella cuando se trata de información confidencial.

Fuente: Expansión/Bloomberg News

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