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Los canales de Venecia son azules y verdes, ni los más viejos los recordaban así, como están ahora, hábitat de peces y algas, vacíos de visitantes y barcos tras décadas de presión turística imparable.

En realidad, la crisis del coronavirus y las decisiones adoptadas para frenar su propagación –un drama que ya ha costado miles de vidas– han supuesto un pequeño respiro para nuestro planeta y, por consiguiente, también para los seres humanos y el resto de animales y plantas. Una bocanada de aire fresco en forma de paro de las actividades que generan los gases de efecto invernadero que calientan la Tierra y que nos están abocando a un futuro de catástrofe, según los científicos, que llevan años alertando de que debemos parar. Y eso es lo que ha pasado, aunque el frenazo no haya sido fruto de las decisiones consensuadas de los gobiernos, sino de algo completamente azaroso como la irrupción de esta pandemia poco después de que se acallaran los ecos de la enésima cumbre mundial por el clima clausurada en Madrid sin grandes logros.

Las primeras buenas noticias fueron las imágenes por satélite de China, un antes y un después registrado por la NASA y la Agencia Espacial Europea de un mismo mapa, que en enero mostraba grandes zonas anaranjadas afectadas por dióxido de nitrógeno (NO2), gas tóxico que causa o agrava problemas respiratorios como el asma y que está producido por la quema de combustible de vehículos e industrias. Un mes más tarde, tras el parón obligado, el mapa aparecía limpio, azulado, evidenciando la bajada del 37% en este tipo de emisiones.

«Ha transcurrido una semana desde el anuncio del estado de alarma y los datos son rotundos –avanza Rodríguez–: «la reducción del 60% del tráfico rodado en Madrid y Barcelona ha provocado el desplome de sus niveles de contaminación; los valores medios de NO2 apenas han alcanzado esta semana el 40% del límite fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea (UE). Por lo que, las circunstancias excepcionales en la crisis del COVID-19 pueden servir de aprendizaje para reducir las miles de muertes que la mala calidad del aire provoca en España cada año».

Las medidas decretadas para la lucha contra el COVID-19 han reducido los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los principales responsables de la contaminación del aire, un 64% de media en la principales ciudades españolas, con Barcelona a la cabeza, con una disminución del 83%.

Así se refleja en un estudio realizado por investigadores del Centro de Tecnologías Físicas la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) tras analizar imágenes de satélite de la misión Sentinel-5P del programa Copernicus de la Agencia Espacial Europea (ESA) de los periodos de antes (10 al 14 de marzo) y después del confinamiento (15 al 20).

En Italia, el segundo país más afectado por el coronavirus, se ha registrado una importante disminución en el NO2 como lo muestra la Agencia Espacial Europea (ESA) en un video con datos recopilados por el satélite Copernicus Sentinel-5P.

En ese país, el brote también tuvo un impacto positivo en los canales de Venecia, los cuales se volvieron cristalinos debido a la reducción en el turismo de cruceros y hasta se llegaron a ver delfines.

En cuanto a la generación de basura doméstica, los expertos no saben si podría darse una reducción significativa o, al contrario, un balance final neutro o aún mayor que antes, ya que la basura que deja de generarse en los lugares de trabajo se puede incrementar en los hogares. «En el caso del plástico probablemente no habrá cambios en el sector de la alimentación, ya que el absurdo modelo de consumo que abusa del plástico de usar y tirar, especialmente en el sector de la alimentación y los supermercados, permanecerá inalterado. Hasta podría ocurrir que aumentaran los residuos plásticos por las compras masivas, que están llegando a ser compulsivas, aunque habrá una reducción significativa en sectores como el textil, ocio, restauración…».

Confía el experto en que el periodo de confinamiento ha podido llevar a la gente a la conclusión de que es necesario repensar el modelo de vida actual.

” Cuando salgas de esta tormenta no serás la misma persona que entró en ella. De eso se trata esta tormenta.” Haruki Murakami

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