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Cortex, diseñado por Argodesign y CognitiveScale ofrece una visión del futuro de las herramientas de diseño de IA accesibles.

Cortex, utiliza una interfaz gráfica de usuario que consigue que la construcción de un modelo de IA no sea tan complicada. La interfaz tipo panal, diseñada por Mark Rolston de Argodesign, permite a los desarrolladores e incluso a los diseñadores no especializados en IA, usar “habilidades” de IA preconstruidas, con las cuales se pueden realizar análisis de sentimiento o procesamiento de lenguaje natural y arrastrar y soltar estas habilidades en una interfaz que muestra la progresión del modelo.

“Unir las cosas es algo que incluso un niño aprende a hacer”, explica Rolston. “las cosas que son difíciles, como las transformaciones de datos, son más fáciles de entender. Se explica visualmente al usuario cómo se relacionan entre sí “.

Los algoritmos de inteligencia artificial están ocultos dentro de un código complejo, pero crear una interfaz gráfica de usuario es un paso crucial para permitir que más personas se conviertan en arquitectos de modelos de aprendizaje automático a medida que la tecnología se introduce en nuestras vidas.

Una interfaz gráfica de usuario (GUI) tiene el potencial de dar a los diseñadores un sitio en la mesa de inteligencia artificial, algo que podría ser necesario para garantizar que la tecnología se utilice de forma ética y responsable.

Cortex se lanza desde la empresa con sede en Austin, Texas – CognitiveScale– que ha estado construyendo modelos de inteligencia artificial para empresas en campos como los servicios financieros, la atención médica y el comercio electrónico desde 2014.

CognitiveScale ha estado utilizando internamente su propia versión de Cortex para construir esos modelos para sus clientes, ahora con esta herramienta, otras compañías que emplean desarrolladores sin experiencia en aprendizaje automático pueden comenzar a construir inteligencia artificial por sí mismos.

Rolston  se unió con el CTO fundador de CognitiveScale, Matt Sánchez, quien anteriormente dirigió IBM Watson Labs para construir esta interfaz gráfica de IA.

Rolston y su equipo descubrieron que los desarrolladores de CognitiveScale basaban su creación en dos términos principales: habilidad y agente.

  • Las habilidades son bits de software de un solo propósito que se pueden organizar en grupos y usar una y otra vez, algo así como las habilidades de Amazon Alexa.
  • Los agentes, compuestos por habilidades, son los modelos más grandes y más complejos que el usuario construye dentro de Cortex. Con el cual por ejemplo se podrían realizar tareas como procesar reclamaciones de seguros mediante el uso de análisis de texto o hacer un seguimiento del sentimiento de los inversionistas en una industria en particular.

Este concepto de anidación forma el núcleo de cómo funciona Cortex.

Una vez que estos términos fueron establecidos, Rolston y su equipo tuvieron que pensar cómo representarlos visualmente. Rolston entendió que la clave de la interfaz sería proporcionar una forma de que el desarrollador viera lo que sucedía en el interior de la interfaz sin tener que rastrear a través de cada línea de código.

A partir de esto decidió crear una estructura de panal de abejas que permite organizar el modelo visualmente de manera que tenga más sentido para el usuario. Dentro de la interfaz de nido de abeja, las habilidades se convierten en burbujas que se pueden mover a través de la pantalla en función de la forma en que el diseñador del sistema desee. Según Rolston. “Puedo mover las burbujas en el panal para enfocarlas o verlas de cierta manera. Si el primer procesador no es tan importante para mí como el tercero, lo coloco a un lado”.

El resultado es una simple central similar a un panal en la que arrastras y sueltas habilidades, similares a las de una burbuja; las líneas azules y verdes muestran el flujo de los datos a medida que entran y salen de cada habilidad.

Para Rolston, “Esos son los ejemplos más importantes de programación”, dice. Pero en esencia, señala, estas son “herramientas simples que nos acercan más al problema”, lo que significa que eliminan las capas de experiencia técnica necesarias para codificar en sí, y permiten enfocarse en el problema que se quiere resolver.

Rolston imagina que Cortex podría actuar como el primer paso para hacer que la inteligencia artificial sea más una herramienta para resolver un problema, en lugar de una cosa enormemente complicada de hacer en sí misma.

La interfaz de Cortex tiene su propio tipo de visión estética, ya que Rolston conoce el tipo de precedente que podría establecer con el diseño de Cortex. “Analizamos el problema y tratamos de hacerlo claramente hermoso y único, de manera que la esencia del problema que se está resolviendo no se pierda cuando se mira la interfaz”, dice. “Esto es accesible para los diseñadores, las personas que se centran en el objetivo estético. Si usas algo elegante, te sentirás más elegante, te comportarás más elegante. Tratamos de llevar la misma idea al conjunto de herramientas” añade.

CognitiveScale está vendiendo la herramienta a través de un modelo de negocio de software como servicio dirigido a las empresas, que pagarán una tarifa única de configuración y una suscripción mensual o anual en función del tamaño de la empresa. El otro elemento clave del producto es un mercado, donde las personas que construyen pequeños fragmentos de código podrán agruparlos y convertirlos en habilidades para que cualquier otra persona pueda usarlos; por ejemplo, si alguna empresa construye un algoritmo de clasificación de imágenes, se cargará como una habilidad en el mercado de Cortex, donde cualquiera podrá usarlo. Muchos de estos vendrán incluidos por defecto de CognitiveScale, pero los usuarios del sistema también podrán crear y cargar sus propias habilidades.

Jon Richter, jefe de gestión de productos de CognitiveScale, explica que los usuarios podrán tomar la misma habilidad de clasificación de texto para procesar facturas o quejas de clientes o reclamos de atención médica. Es el poder de la App Store aplicada a la AI.

“El nuevo diseñador será un diseñador de datos”, dice Rolston. “Este es el siguiente paso clave para esta idea”.

Cortex ayudará a los diseñadores a evolucionar para enfocarse más en los datos de su trabajo y ser capaces de proporcionar una mentalidad más humana para el desarrollo de la tecnología. Habrá, a partir de esto, pensar en cómo resguardar la seguridad de los datos que ahora resultan más fáciles de manipular.

 

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