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Las medidas de contención del Covid-19 han generado numerosos retos para el mundo comercial en el ámbito internacional. Las empresas enfrentan presiones sobre sus líneas de capital de explotación y de liquidez, afectando su continuidad y perfil crediticio, ya que no cuentan con el flujo operativo y, por ende, no cumplen con sus obligaciones.

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Frente a este panorama, las compañías requieren un financiamiento que sea ágil y que se acople a sus capacidades de pago.

Se trata de dos factores que escapan del financiamiento de la banca tradicional, donde los trámites burocráticos y los costos son cada vez más rigurosos y elevados.

El acceso limitado de la pequeña y mediana empresa al recurso económico de la banca es una realidad con más de una década en discusión en la región latinoamericana. Tal como está plasmado en el informe ‘Eliminando barreras: El financiamiento a pymes en América Latina’ (CEPAL, 2011), en el cual se hace énfasis a la burocracia y los altos costos entre las barreras. Diez años más tarde, todavía continuamos observando esta tendencia.

En el ámbito internacional, son diversos los profesionales que se han mostrado empáticos con esta situación y han decidido utilizar la tecnología financiera o fintech para desarrollar plataformas de financiamiento colectivo como solución a esta limitante.

De acuerdo con el informe sobre crecimiento y consolidación ‘Fintech en América Latina’ (BID y Finnovista, 2018), este medio de financiamiento se posiciona como el segundo servicio fintech con mayor crecimiento en la región. Para la fecha de publicación del estudio, este servicio representaba el 18% del total del ecosistema de la tecnología financiera, luego de los servicios de pago y remesa que ocupan el primer lugar con un 24%.

En Panamá no escapamos de esta realidad. Así lo demuestra el grupo de emprendedores panameños fundadores de la empresa Fortesza, una plataforma dedicada al financiamiento colectivo de facturas por cobrar o crowdfactoring.

Roberto Aldrete, CEO y confundador de Fortesza, describe la plataforma como un vínculo entre inversionistas y empresas que buscan financiamiento. “El inversionista ingresa a la plataforma, se registra, completa la debida diligencia, recarga saldo en su cuenta y procede a elegir facturas que desee financiar. Todas las compañías que alistan en nuestra plataforma deben cumplir con la debida diligencia y pasar los filtros que mitigan los riesgos para el inversionista. Recalcamos a estos últimos, que la decisión final es de ellos, por lo cual recomendamos realizar un análisis personal de la empresa en la que van a invertir”, explica.

Para Aldrete, las plataformas colectivas de financiamiento son de gran apoyo frente a la coyuntura económica actual. “La paralización multisectorial ha reducido los flujos operativos de empresas de diversa envergadura, poniendo en riesgo su continuidad”, afirma.

Fundada en 2017 e iniciando operaciones de venta en junio 2018, Fortesza es relativamente joven. Sin embargo, ha demostrado el dinamismo que caracteriza a las fintech, reportando un crecimiento acelerado en el mercado panameño, donde este ecosistema se clasifica como emergente.

De acuerdo con información de Fortesza, la plataforma registró aproximadamente $14 millones en financiamiento para el primer trimestre de 2020. Lo cual representa un incremento del 17% versus la cartera de $12 millones registrada en diciembre de 2019.

Erick Medina, director de Operaciones y cofundador de Fortesza, considera que la industria fintech es prometedora, principalmente por su alternativa como solución frente a contingencias para las cuales los medios convencionales no están adaptados. “Frente las medidas de contención de propagación del Covid-19, Fortesza como muchas otras plataformas fintech del ecosistema local e internacional han probado ser medios de conveniencia para la materialización de transacciones”, afirma.

Para Christopher Chin, director de Tecnología y cofundador de Fortesza, “la cuarentena se ha convertido en el mecanismo de control de este problema sanitario, incrementado la demanda de soluciones ágiles que se acoplen a estas limitantes de confinamiento. Y es aquí donde las fintech y otros startups están frente a múltiples oportunidades, con la capacidad de operar remotamente sin interrupción de los servicios convencionales”.

Una idea en la que coincide Aldrete, para quien la tecnología financiera en medio de la pandemia ha dejado en claro la importancia de su integración al sistema y la necesidad del establecer un marco regulatorio.

Opina que estos eventos podrían ser la fuente para impulsar el avance en el proyecto de ley de modernización y competitividad del sistema financiero de Panamá. Sin embargo, considera que tendremos que esperar un poco más para ver cómo se desarrolla este tema.

La ola de empresas que están buscando alternativas ya se ha pronunciado en Fortesza. Medina nos comenta que frente a esta tendencia se han reforzado las medidas de administración de riesgo. “Se ha comenzado a aplicar variables que no se consideraban, por lo que el porcentaje de empresas admitidas pasan por filtros mucho más rigurosos”, señala.

Esta demanda de financiamiento hace clic con el apetito de inversionistas en busca de rendimientos atractivos que representen riesgos bajos. De acuerdo con Medina, en la segunda semana de abril 2020 la plataforma ha reportado la mayor cantidad de registros de inversionistas y la más alta en los últimos seis meses.

Para Alexandra Recaman, directora de Mercadeo de la empresa, promocionar y vender un servicio que a la vez es un producto nuevo, cuyas características están ligadas a la educación financiera y la transparencia, es un verdadero reto. “Mercadear un servicio y producto innovador como el crowdfactoring requiere de un enfoque educativo y enfatizar mucho en la transparencia de las operaciones. Solo así la audiencia comprenderá qué oportunidades existen al participar en su plataforma”. Sobre esta materia, Recaman hace énfasis en las leyes panameñas que le regulan.

En la actualidad, Fortesza está regulada por la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), El Ministerio de Comercio e Industrias de Panama (Mici y la Unidad de Análisis Financiero (UAF).

Chin remarca que la falta de conocimiento en materia financiera supone una de las mayores barreras para la captación de potenciales usuarios, tanto empresas como inversionistas. “La mayoría de los usuarios que consultan la plataforma no manejan los conceptos crowdfunding y factoring. Tienden a confundirnos con otras operaciones más riesgosas como el Forex o la compra de cuentas malas”.

Al contrastar el resultado operativo que reporta Fortesza con estas limitantes en materia de educación financiera, vemos que el equipo está logrando sus objetivos y su staff comparte la motivación para continuar avanzando en la industria.

Recuerdan que entre sus objetivos están diversificar opciones de inversión a través de la tecnología, aportar una solución a las empresas y promover el emprendimiento.

Además, consideran que las fintech así como otras startups son parte fundamental de la estructura sobre la cual se debe apoyar el desarrollo y crecimiento económico país.

“Sin opciones como Fortesza se estaría dejando de lado un significativo segmento que ayudará definitivamente a mantener a flote la economía local”, señalan.

Sin embargo, también reconocen que el emprendimiento fintech es complejo, aconsejando que todo aquel que quiera encaminarse debe apoyar sus ideas en el marco legal existente. Chin comenta que “Fortesza empezó como una idea crowdfunding para bienes raíces. Al investigar sobre el mercado y los requerimientos, decidimos evaluar otras opciones. Y así, instruyéndonos en la materia, tomamos la decisión de incursionar en el segmento de factoring”.

Por otra parte, Recaman exhorta a la inclusión de género en la industria. Percibe que los estereotipos sobre el dominio del género masculino en las carreras tecnológicas y financieras podrían estar alejando al talento femenino. “Opino que los estereotipos deben quedar de lado. Las mujeres debemos atrevernos a demostrar nuestra capacidad y talento, tanto en la industria fintech como en otras áreas del emprendimiento”.

El crowdfactoring permite a la empresa la continuidad operativa que, a su vez, salvaguarda los intereses de las partes que se involucran de forma directa e indirecta en estas compañías.

Por otro lado, permite al público inversionista una alternativa de riesgo bajo de localización con rendimientos que impactan positivamente el poder adquisitivo. A su vez, aporta a la educación en materia financiera porque exige al usuario tomar decisiones en base al análisis y la compresión de conceptos como riesgo rendimiento o risk trade off.

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