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Científicos holandeses han desarrollado una “hoja artificial” que puede actuar como una mini-fábrica para la producción de drogas, un avance que podría permitir que los medicamentos sean producidos en cualquier lugar en que haya luz solar.

El trabajo aprovecha la capacidad de las plantas para usar la luz solar para alimentarse a sí mismas a través de la fotosíntesis, algo que los químicos industriales han luchado para replicar porque los rayos de sol, generalmente, generan demasiada poca energía para alimentar las reacciones químicas.

La micro fábrica inspirada en hojas imita la eficiencia de la naturaleza en la recolección de la radiación solar mediante el uso de nuevos materiales llamados concentradores solares luminiscentes. Éstos tienen con canales muy finos a través de los cuales se bombea líquido, exponiendo las moléculas a la luz solar.

“Teóricamente, podrías usar este dispositivo para fabricar compuestos medicinales con energía solar donde quieras”, dijo el investigador principal Timothy Noel de la Universidad Tecnológica de Eindhoven.

Al eliminar la necesidad de una red de energía, puede ser posible un día para hacer medicamentos contra la malaria en la selva o incluso medicamentos en Marte en alguna colonia espacial futuro, cree el científico.

El dispositivo, hecho de caucho de silicona, puede funcionar incluso cuando hay luz difusa, lo que significa que funcionará bajo cielos nublados. Sin embargo, todavía hay un camino por recorrer para ampliar el proceso para que sea comercialmente viable.

Noel y sus colegas, que publicaron su investigación en la revista científica Angewandte Chemi, ahora están tratando de mejorar la eficiencia energética y aumentar la producción.

Debido a que la hoja artificial se basa en micro-canales para poner los productos químicos en contacto directo con la luz solar, cada unidad debe ser pequeña, pero podrían ser fácilmente vinculados entre sí para aumentar la producción.

“Puedes hacer un árbol con muchas, muchas hojas diferentes colocadas en paralelo”, dijo Noel. “Son cosas muy baratas que hacer, por lo que hay mucho potencial”.

Él piensa que el proceso podría comenzar a estar ampliamente disponible para los ingenieros químicos dentro de cinco a 10 años.

No es la primera vez que los científicos se han inspirado en las plantas al considerar formas novedosas de fabricar productos farmacéuticos.

En 2012, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó un medicamento hecho con células de zanahoria genéticamente modificadas, llamado Elelyso de Pfizer y Protalix Biotherapeutics para la enfermedad de Gaucher, una condición genética rara.

Otros investigadores también están cultivando plantas que han sido especialmente cruzadas para producir medicamentos y vacunas útiles en sus hojas.

 

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