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¿Qué es la transformación digital? Sinceramente, creo que toda respuesta ante esta pregunta será incompleta, o por lo menos quedará rápidamente obsoleta, dado que el concepto de transformación implica en sí un cambio, y la perspectiva con la que abordemos la pregunta no será la misma mañana que hoy.

Como ejemplo, no hace ni quince años que en el mercado se demandaban profesionales expertos en email, algo que a día de hoy sería impensable, ni hace cinco años que apenas se conocía el término fintech, y ahora resulta para muchos casi un ecosistema maduro, a pesar de la cantidad de posibilidades que el mismo todavía no nos ha presentado.

En cualquier caso, lo que podemos afirmar rotundamente es que la transformación digital no implica solamente una inversión en tecnología que ayude a las empresas a alcanzar sus objetivos de negocio. Por lo tanto, cuando hablamos de transformación digital nos referimos, como mínimo, a la definición de un nuevo paradigma de negocio que pivota sobre elementos digitales. Y es en este punto donde resulta clave una correcta redefinición del modelo de negocio de cada empresa y de la estrategia a seguir para adaptarlo a un entorno digital. De dicha definición dependerá en gran medida el éxito de la digitalización de una empresa, dado que la digitalización no deja de ser el mecanismo mediante el cual lograr la transformación del modelo de negocio.

Transformación digital

Así pues, la transformación digital no se circunscribe única y exclusivamente al ámbito de las herramientas tecnológicas presentes en las empresas, sino a todos y cada uno de los elementos que componen el negocio en sentido amplio: la cultura, los modelos de gestión, las competencias, etc., pero también las personas, que engloba no solo a los empleados sino también a los clientes, a los consumidores -entendidos como potenciales clientes- y a la sociedad en general.

De este modo, la transformación digital ha supuesto también una disrupción en el ámbito de la búsqueda de directivos. Y esto no ha hecho más que empezar: según datos recogidos por el Observatorio para el Empleo en la Era Digital, ocho de cada diez jóvenes de entre 20 y 30 años encontrarán un empleo relacionado con el ámbito digital en trabajos que aún no existen.

Para un headhunter es fundamental analizar el mercado y actualizar constantemente el conocimiento del mismo. Esto permite identificar perfiles digitales clave de cara a dotar a las empresas de las capacidades necesarias para mantener su ventaja competitiva o desarrollar una nueva. Por ello, es tan importante conocer el mercado como a nuestros clientes, dado que no todos necesitan el mismo perfil experto en temas tan demandados y a la par desconocidos como Smart & Fast Data, Advanced Analytics, IoT, Blockchain, etc.

Soluciones completas

Así, nos encontramos en un mundo en el que las empresas no demandan profesionales individuales, sino soluciones basadas en la incorporación de capacidades completas. Estas pueden pasar por fichajes individuales, por la integración de equipos, por el conocimiento y aprovechamiento de los recursos y capacidades internos, o incluso por diferentes formas de colaboración con una startup que ha impulsado una solución o tecnología concreta. ¿Necesito un experto en Blockchain o realmente necesito un desarrollo de esta tecnología? ¿Mi modelo omnicanal pasa por reforzar mi presencia online vía plataforma móvil, por desarrollar un ecommerce, por llevar a cabo una mejor analítica del dato o por definir un nuevo modelo de customer management? ¿Debo integrar el Big Data en mi modelo de negocio o apoyarme en las soluciones que me ofrece de forma externa?

Consecuentemente, hoy en día la figura del headhunter como “asesor integral de negocio” se pone aún más de manifiesto. Por ello tenemos que conocer el mercado en el que compiten nuestros clientes, estar al día de las novedades y desarrollos existentes y, sobre todo, entender hacia dónde quieren dirigirse los mismos. Solo así podremos dar un asesoramiento eficaz, dado que la gran mayoría de nuestros clientes saben lo que quieren, de modo que nuestro valor añadido reside en dos pilares fundamentales: el primero, descubrirles la forma óptima -concreta e individualizada- de dotarse de las capacidades que les permitan alcanzar ese objetivo; el segundo, dotarles de dichas capacidades. Porque en un mercado tan cambiante y global las soluciones devienen cada vez más de nuevos hallazgos, y un mismo hallazgo puede representar una opción muy diferente para una empresa o para otra.

Y tenemos que estar preparados para el futuro pues ni los líderes globales pueden predecir cómo van a evolucionar sus negocios. Según el Índice de Transformación Digital de Dell, el 52 por ciento de los altos ejecutivos de 16 países han experimentado una disrupción significativa en sus sectores como resultado de las tecnologías digitales. De hecho, casi una de cada dos empresas cree que su compañía se puede volver obsoleta en los próximos tres a cinco años.

Ante este panorama, los headhunters afrontamos un gran reto, pero también una oportunidad si sabemos adaptarnos a este entorno de constante evolución. Para ello, resulta primordial ya no que nos anticipemos a las necesidades de nuestros clientes, sino que avancemos la forma de cubrir dichas necesidades, asesorándoles de forma integral en un ecosistema cuyo principal motor, incluso en la era de la digitalización, son las personas.

Fuente: El Economista Es

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