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Hoy en día el valor de las empresas ya no radica en su cuenta bancaria, ni en quienes son sus CEO sino en la cantidad de datos que son capaces de incorporar a su base da datos y en como monetizan los mismos.

Tom Davenport en su libro “Competing on Analytics, The New Science of Winning”, identifica el uso de las soluciones de explotación de datos como una fuente sostenible de ventajas competitivas. Este hecho, que afecta a todas las organizaciones independientemente de su tamaño y de la naturaleza de su negocio, provoca que los procesos de uso y de explotación de los datos ganen en importancia pasando de estar en un segundo plano a ser otro activo estratégico más que se ha de gestionar adecuadamente.

Ciertamente, la era digital genera nuevas oportunidades para la generación de nuevos productos y servicios, pero existen riesgos inherentes al tsunami de los datos. Difícilmente conocemos y entendemos todos los datos a los que tenemos acceso, y menos aún las maneras en que podemos utilizarlos.

Organizaciones de todo tipo y tamaño recolectan, almacenan, procesan e intercambian grandes volúmenes de información con el deseo de crear nuevos productos y servicios a partir de los datos que generen mayores beneficios, reduzcan los costes, consoliden y refuercen la fidelidad de los clientes, y ofrezcan auténticas ventajas competitivas.

Pero al mismo tiempo, se enfrentan a importantes retos tales como gestionar adecuadamente los datos, garantizar su privacidad, o cumplir con regulaciones y estándares internos y externos. Es evidente que algo interesante está pasando. Por ejemplo, Uber, la mayor compañía de transporte privado del mundo no posee ningún vehículo, o Airbnb el mayor proveedor de alojamientos del mundo no posee bienes inmuebles. ¿Qué tienen en común estas compañías?… monetizan los datos.

Gartner predice que en 2022, las compañías serán valoradas en base a sus portafolios de información. Según la firma: “Los inversores, incluidos los analistas de renta variable, deberán tener en cuenta la riqueza de información de las compañías para poder valorarlas adecuadamente”.

Para las compañías nacidas bajo el paradigma digital, los datos son su activo más preciado pero, con independencia de nuestro sector de actividad económica, en un futuro no muy lejano es más que posible que las regulaciones contables cambien para exigir que los datos sean registrados y gestionados como un activo más en el balance general, utilizando métodos de valoración incluyendo, entre otras, métricas financieras.

Con el fin de influir positivamente en el proceso de valoración, necesitaremos herramientas que nos permitan conectar múltiples tipos de datos procedentes de diferentes sistemas y aplicaciones para integrar los resultados en un data lake. Gracias a una arquitectura de integración inteligente que unifique los múltiples puntos de diversos sistemas y aplicaciones, se abre ante nosotros un universo de datos accesibles instantáneamente para su análisis y valoración.

Monetización de los datos e Infonomía … los datos son un activo valioso

Consideremos, por ejemplo, los datos disponibles para las firmas de servicios financieros sobre el comportamiento de sus clientes, las prácticas de sus proveedores, sus costes y beneficios, y sus propias operaciones. Estos tipos de datos son tan abundantes, su crecimiento es tan exponencial, y los retos que nos presentan desde el punto de vista operacional son tan formidables que las compañías no están preparadas.

En los próximos cinco años, se generarán y se perderán fortunas en función de la comprensión de este hecho por parte de los líderes corporativos, su capacidad de reorientar su estrategia, iniciar transformaciones dirigidas por los datos en toda la empresa y monetizar de forma efectiva este tipo de activos.

La monetización de los datos se refiere al uso de los datos para obtener un beneficio económico cuantificable. Esto incluye métodos tales como el intercambio y la venta de información a terceros o la creación de nuevos productos y servicios basados en los datos. La cuestión que surge es, ¿cómo podemos monetizar los datos, valorarlos y gestionarlos como un activo empresarial?.

La respuesta aparece con la idea de Infonomía, término acuñado por Doug Laney, para describir la teoría, el estudio y la disciplina de asignar relevancia económica a la información como a cualquier otro activo, creando procesos de “logística de los datos, de la información y del conocimiento”.

Los continuos avances tecnológicos en los que estamos inmersos, los desarrollos normativos, y los hábitos de los consumidores convergen para establecer el escenario para esta oportunidad. En el frente tecnológico, la movilidad y la conectividad permiten a las compañías saber dónde están los clientes en cualquier momento y realizar acciones de promoción a los individuos más fácilmente, proporcionando servicios personalizados que alcancen “segmentos de uno”.

Mientras tanto, cloud computing, Hadoop, machine learning, inteligencia artificial, y otras tecnologías permiten a las organizaciones procesar cantidades ingentes de datos en tiempo real (o casi en tiempo real) e integrar datos externos con sus datos internos. En el ámbito regulatorio es obvio que la era digital requiere de nuevas reglas de juego.

Reglamento General de Protección de Datos

En este contexto, en enero de 2012 la Comisión Europea presentó una reforma integral de las normas de protección de datos con el objetivo principal de incrementar el control de los ciudadanos sobre sus datos. Esta reforma se materializó en el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR por sus siglas en inglés).

GDPR establece las reglas de actuación para cualquier empresa privada y entidad púbica que gestione, almacene o procese datos personales de ciudadanos de la Unión Europea. El Reglamento nos lleva a la necesidad de revisar nuestra organización, procesos y tecnologías con las que gestionamos datos personales, y por tanto de algunos de nuestros modelos de negocio.

La transparencia y la ética en el uso de los datos personales son un requerimiento legal, pero por otra parte constituyen la oportunidad perfecta para la creación de confianza con nuestros clientes, y por tanto de valor añadido. Finalmente, los hábitos y las expectativas de los consumidores están cambiando rápidamente.

Redes sociales como Facebook, Twitter, o Pinterest han estimulado el apetito de las personas por disponer de información cada vez más completa. Retailers como Amazon y eBay están influenciando en la experiencia de los clientes y, por ende, en sus expectativas. Google está entrando en el mercado financiero, demostrando cómo competidores no tradicionales pueden irrumpir en sectores gracias a las ventajas que obtienen de los datos.

El primer paso para aprovechar las oportunidades que nos brindan la monetización de los datos y la Infonomía es elegir un modelo de negocio adecuado para nuestra estrategia. Existen principalmente cinco modelos básicos, cinco formas de usar los datos de manera rentable y efectiva.

Juntos conforman un espectro de actividades para transformar nuestro acercamiento a la información: mejorando el negocio actual usando datos enriquecidos y generando un nuevo cuerpo del conocimiento, entrando en negocios adyacentes, y finalmente desarrollando nuevos modelos de negocio mediante la generación y venta de nuevos datos, o la creación de nuevos productos y servicios que se benefician del uso de datos enriquecidos y de técnicas de análisis.

Todos estos modelos de negocio generarán ingresos, sin embargo, algunos son más disruptivos que otros; en otras palabras, son más propensos a reformular nuestro negocio. No obstante, la Infonomía y la monetización de los datos no es tarea sencilla.

Requiere de tiempo, energía, inversión, y un equipo de expertos de negocio y técnicos con habilidades complementarias. Aunque una organización pueda tener capacidades internas avanzadas de análisis de datos, esto no se traduce necesariamente en productos y servicios de datos rentables.

Los datos son la oportunidad perfecta para aquellas organizaciones que tienen la visión y las capacidades para poder convertir los datos en bruto en información y generar un nuevo cuerpo de conocimiento. A medida que los directivos reconozcan el valor de los datos estos pasarán de ser considerados un centro de costes a un centro de beneficios.

Finalmente, es importante destacar que nuestra estrategia de monetización de los datos debe diseñarse para ser ágil y adaptativa. Ha de ser tratada como un ente vivo que evoluciona constantemente para alcanzar los objetivos empresariales.

Planificar siguiendo las tendencias tecnológicas actuales basándonos en el respeto a la información que tenemos en manos es la base del crecimiento correcto y exponencial de nuestra empresa.

Fuente: The Valley Digital Business School

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