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El desarrollo de autismo comenzaría durante la gestación según varios estudios. Muchas son las causas posibles, como ser el uso de paracetamol durante el embarazo o la edad más avanzada de la madre lo cual podría afectar el desarrollo cerebral del embrión.

Un  equipo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) de EEUU y de la universidad de dicha ciudad ha centrado su investigación en una proteína llamada Interleucina 17a (IL-17a).  Según los investigadores, la presencia de ciertas bacterias intestinales activa un mecanismo inflamatorio de defensa materno (llamado MIA) que incita a unas células del sistema inmune (los linfocitos T colaboradores) a producir la proteína Interleucina 17a. Esta proteína va a activar determinadas neuronas de la corteza cerebral que son las responsables de un comportamiento social atípico y de conductas repetitivas, dos características que se dan en personas autistas.

El estudio llevado a cabo en ratones se realizó reproduciendo tanto la infección como la cadena de efectos inmunológicos de forma análoga a como se produciría en humanos.

Para ello han precisado de técnicas de optogenética, una novedosa metodología que modifica el ADN de las células para que reaccionen a estímulos de luz. Como si de un interruptor se tratase, los distintos pulsos lumínicos han permitido encender y apagar los genes de las neuronas que se localizan en las áreas del cerebro estudiadas.

Allí han visto que la respuesta inmune, en la que está involucrada la IL-17a, provoca la activación de una región cerebral que en ratones se llama Zona Somatosensorial 1 Disgranular (S1DZ, por sus siglas en inglés). Dicha activación va a ser la responsable del comportamiento social atípico y de las conductas repetitivas. Además, el estudio describe cómo el comportamiento social atípico está controlado también por otra región del córtex cerebral llamada Área de Asociación Temporal (TeA).

Por último, el grupo de científicos ha comprobado que el tipo de bacterias responsables de esta afección producida durante la gestación tienen una forma filamentosa y segmentada y que su control mediante el suministro de un antibiótico evita los síntomas del espectro autista descritos en la investigación

Todavía no ha sido probado en el humano que la administración de antibióticos neutralice los efectos de las bacterias.

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