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La enzima telomerasa –presente naturalmente en el organismo humano– es la sustancia conocida que más se acerca al concepto de “elixir de la juventud” celular.

En un estudio reciente, publicado en The New England Journal of Medicine, investigadores brasileños y estadounidenses demostraron que es posible estimular la producción de esa proteína mediante el empleo de hormonas sexuales.

Esta estrategia se puso a prueba en pacientes con enfermedades genéticas asociadas con mutaciones en el gen codificador de la telomerasa, tales como anemia aplástica y fibrosis pulmonar. Y la misma se mostró capaz de combatir los daños causados por la deficiencia de esa enzima en el organismo.

El estudio se realizó en colaboración con los
(NIH), de Estados Unidos. Entre los autores brasileños se encuentran Phillip Scheinberg, jefe del Servicio de Hematología del Hospital São José, de la Asociación Beneficencia Portuguesa de São Paulo, y Rodrigo Calado, docente de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto, de la Universidad de São Paulo (FMRP-USP), y miembro del Centro de Terapia Celular (CTC), uno de los CEPIDs que la FAPESP apoya.

“Uno de los procesos asociados con el envejecimiento es el acortamiento de los telómeros, las estructuras existentes en los extremos de los cromosomas que sirven para proteger al ADN, al igual que lo hace el plástico en la punta de los cordones de los calzados. Siempre que la célula se divide, los telómeros disminuyen de tamaño, hasta que llega un momento en el cual la célula no logra proliferar más y muere o entra en senescencia. Pero la enzima telomerasa es capaz de mantener el largo de los telómeros intacto aun después de la división celular”, explicó Calado.

En la práctica, sostuvo el investigador, el tamaño de los telómeros permite estimar la “edad” de una célula, que puede medírsela en laboratorio. Para evitar ese envejecimiento, algunas células logran, a través de la telomerasa, alargar los telómeros añadiendo secuencias de ADN, para mantener así su capacidad de multiplicación y su “juventud”.

La falta de telomerasa puede afectar la producción de células sanguíneas, el funcionamiento del hígado (cirrosis), los pulmones (fibrosis) y otros órganos, aparte de elevar el riesgo de surgimiento de algunos tipos de cáncer hasta 1.200 veces.

El tratamiento con el esteroide danazol –una hormona masculina sintética– fue testeado durante dos años en 27 pacientes con mutación en el gen de la telomerasa que padecían anemia aplástica. Algunos también padecían fibrosis pulmonar, una enfermedad que se caracteriza por la sustitución del tejido funcional de los pulmones por tejido cicatricial.

“Un telómero de un adulto sano tiene en promedio entre 7 mil y 9 mil pares de bases. Un individuo normal pierde anualmente entre 50 y 60 pares de bases en promedio, en tanto que un paciente con deficiencia de telomerasa puede perder de 100 a 300 pares de bases por año. Sin embargo, al cabo de dos años, los pacientes a quienes se les aplicó danazol presentaron un alargamiento promedio de 386 pares de bases en los telómeros”, comentó Calado.

“Al término del protocolo, la medicación se interrumpió y notamos una merma en los conteos. Varios pacientes volvieron entonces a tomar la medicación, pero en dosis menores, ajustadas individualmente, para minimizar los efectos colaterales”, dijo Calado.

Aunque los resultados de este estudio indican que es posible revertir, mediante el uso de fármacos, uno de los factores biológicos del envejecimiento, todavía no está claro si en personas sanas los beneficios de este tratamiento superarían a los riesgos, fundamentalmente si el mismo involucra el empleo de hormonas sexuales.

A juicio del investigador, es posible que algunos grupos de personas –tales como pacientes sometidos a quimioterapia y radioterapia– puedan beneficiarse en el futuro con drogas capaces de estimular a la telomerasa.

En los próximos años se planean estudios clínicos para estudiar si esta posibilidad es posible para seguir construyendo en un futuro una mayor calidad de vida de estos pacientes.

 

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