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“Unicorpse” es la definición que los emprendedores tecnológicos le dan a los unicornios que dejan de serlo. El mundo de los negocios bautizó con esta figura mítica y mágica –como los son estos caballos imaginarios con un cuerno en la frente–a los proyectos de base tecnológica que llegan a valer más de USD 1.000 millones. Y también encontró un término para definir a los ya no lo son más.

El stop global golpea de lleno a muchas industrias y a millones de personas. Sin dudas, entre las empresas más castigadas están las de turismo, las aerolíneas y las vinculadas al negocio aerocomercial.

El temblor global con mercados extremadamente volátiles la mantiene en vilo a diario. Según el precio de sus acciones que cotizan en Wall Street, la empresa hoy tiene un market cap de poco más de USD 420 millones. En su pico histórico desde su IPO, en 2007, la empresa llegó a valer más de USD 2.200 millones, hace sólo dos años. Hoy, como casi todas las acciones, su papel es un subibaja: el lunes cayó 27%, ayer subió 19 por ciento.

El precio histórico de la acción de la empresa, desde el IPO hasta el viernes pasado (Fuente: Yahoo Finance)

El precio histórico de la acción de la empresa, desde el IPO hasta el viernes pasado (Fuente: Yahoo Finance)

“Seguimos confiando en la fortaleza de la compañía para navegar a través de esta situación de fuerza mayor. A medida que esta situación se desarrolla, ponemos foco en atender a nuestros clientes, en trabajar de cerca con nuestros partners y en el compromiso con la seguridad de nuestros empleados”, dijo Damián Scokin, CEO de la empresa, días atrás en una carta a la Bolsa de EEUU, en la que anunció algunos cambios en sus estimaciones trimestrales.

Despegar fue fundada por un grupo de cinco emprendedores, amigos y compañeros de trabajo que tuvo a Roberto “Roby” Souviron, el hoy ex CEO y alma mater de la empresa, en el centro. El resto: Martín Rastellino, Christian Vilate, Mariano Fiori Alejandro Tamer.

Nació en 1998, con una larga cola para comprar un pasaje en Asatej, la agencia de viajes que en ese momento se especializaba en turismo joven. Sauvirón se cansó, se fue y como tenía alguna experiencia en el incipiente mundo online, lo compró en Interent. Volvió a EEUU, donde estudiaba en la Universidad de Duke, con la idea de adaptar para la región el modelo de una startup llamada Trevelocity que prometía revolucionar el mundo de los viajes con ventas digitales.

La empresa recibió millones de inversión en la era pre-burbuja y creció en la región. Luego, con la crisis local y el 9/11, casi desaparece, justo cuando Trevelocity estaba a punto de comprarla. Pero sobrevivió y siguió creciendo: sumó hoteles y más inversiones y cuando salió a la bolsa, los cinco fundadores y amigos ya casi se habían ido por completo del management, que quedó en manos de un equipo que designaron los fondos de inversión accionistas.

“Hay que separar el análisis de la importancia del tema sanitario para el país y lo que le pasa a industria y Despegar, puntualmente. Todos estos cambios sociales que esta situación van a generar, refuerzan aún más que el negocio online es el que va a prevalecer”, aseguró Tamer, uno de los fundadores,

El contexto que vive la compañía, con mucha pérdida de valor bursátil, es algo circunstancial que no representa la realidad y que se va a revertir totalmente. “Creo que este es un contexto parecido al 11 de septiembre de 2001, cuando parecía que la gente se iba a quedar con miedo a volar durante mucho tiempo y luego se pasó. Pero es verdad que este contexto podría durar un poco más”, dijo.

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