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Un estudio internacional en el que se analiza el calor extremo  en 400 ciudades y regiones de 18 países a lo largo de los últimos 40 años demuestra que estos episodios aumentan la taza de muerte en la población.

En este estudio se ha utilizado una misma metodología para definir lo que es una ola de calor, con lo cual los resultados entre países y ciudades son totalmente comparables. Con este fin, se han empleado 12 indicadores con distintas graduaciones de olas de calor (episodios en los que se rebasan determinados umbrales de temperaturas) y distintas duraciones del episodio. “Cuanto mayor es el umbral que se utilice para establecer la definición de ola de calor, mayor es el efecto observado sobre la mortalidad. Dicho de otra manera: cuanto mayor es el calor que hace, más afecta a la mortalidad”, dice Aurelio Tobías, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, uno de los autores de un estudio.

España registró el pasado mes de julio tres olas de calor (que se suma a otra en junio), lo que ha hecho que en ocho estaciones meteorológicas principales de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) se rebasaran las temperaturas máximas históricas. “España es uno de los países donde más olas de calor se observan a partir de los datos analizados”, explica Aurelio Tobías. “El riesgo de fallecer en estos episodios de olas de calor se incrementa en España entre un 10% y un 20%”, añade.

Para elaborar el estudio se dispuso de los datos de mortalidad diaria de los últimos 20 años por todas las causas naturales –facilitados por los institutos estadísticos nacionales– y los de las temperaturas diarias, que fueron correlacionados con modelos estadísticos.

“Los efectos se notan, sobre todo, en los primeros días de episodio; luego el efecto disminuye, aunque se mantiene en el tiempo entre 3 y 4 días”, explica el investigador. No obstante, el efecto es mayor en los dos países mediterráneos estudiados (España e Italia), cuyos impactos duran durante entre 4 y 5 días.

El análisis se ha hecho también por zonas climáticas, cuya conclusión es que, la mortalidad provocada por las olas de calor afecta más a las zonas climáticas templadas que a las zonas de calor extremo, lo que se atribuye a un fenómeno de adaptación. Los efectos de las olas de calor dependen más de la zona climática que del nivel de desarrollo socioeconómico de país.

Entre los 18 países estudiados, los que tienen mayor riesgo de mortalidad por este fenómeno son Italia, Moldavia y Vietnam. “El bajo nivel de uso de los aparatos de aire acondicionado en Italia y Moldavia y el bajo nivel socioeconómico en Moldavia y Vietnam puede ser la causa de que estos países tengan más elevados efectos de las olas de calor sobre la mortalidad que otros países”, señala el estudio.

El impacto de las olas de calor puede verse modificado por las características demográficas (tipología de la población en alto riesgo, como personas mayores o con menos salud), la capacidad de adaptación de las distintas comunidades a las olas de calor o, incluso, las estrategias de adaptación personales (uso de equipos de aire acondicionado, tipología de las casas …).

Las zonas que están mejor adaptadas a las olas de calor son aquellas en las que las temperatura son mucho más calurosas como ya se había visto en estudios anteriores. Un estudio llevado a cabo en EE.UU., por ejemplo, permitió comprobar que los estragos de las olas de calor en las ciudades muy calurosas era menor que en las ciudades muy frías. Lo que antes se había supuesto ahora se puede corroborar a partir de las nuevas herramientas para su estudio

El último informe del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU, en 2014 consideró “virtualmente cierto” el incremento en la frecuencia y magnitud de los extremos cálidos; a la vez, se proyecta un “muy probable” crecimiento de la duración, frecuencia e intensidad de estos episodios. Para finales de siglo, las temperaturas medidas subirán entre 2ºC y 4ºC, en el peor de los casos (en un escenario con muchas emisiones de gases). “Y este aumento medio no será lineal, sino que se percibirá con olas de calor más frecuentes e intensas”, recalca Tobías.

El fenómeno siguió golpeando a Europa la semana pasada.Las autoridades de países como Italia, Suiza, Hungría, Polonia,Rumania, Bosnia, Croacia y Serbia decretaron la alerta roja. En muchos lugares de Europa se han rebasado los 40ºC. Italia registró la semana pasada tasa de hospitalización un 15% por encima de lo normal y sus autoridades pidieron no viajar a las regiones afectadas salvo caso de extrema necesidad.

 

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