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Curiosity puede seguir explorando el cráter Gale del planeta sin necesidad de esperar a las instrucciones que le envían cada día desde la Tierra  gracias a un programa de inteligencia artificial que le cargaron en el 2015 desde el centro de control de la misión en California (EE.UU.). el resultado, después de estar un año a prueba, es que el todoterrenos decide mejor por su cuenta que bajo las órdenes humanas. El programa de inteligencia artificial Aegis controla la cámara química ChemCam , no el resto de los instrumentos por lo cual no es totalmente autónomo sino que algunas de sus operaciones siguen dependiendo de las instrucciones que le llegan desde el centro de control.

Pero el avance demuestra que las naves que exploran el sistema solar pueden ganar autonomía sin que se resienta su fiabilidad. Según los resultados presentados en la revista Science Robotics , con el programa Aegis, el Curiosity acierta en el 94% de sus decisiones al elegir qué rocas analizar. Cuando no utiliza la inteligencia artificial y explora a ciegas, el porcentaje de éxito cae al 24%. El programa le permite además enfocar con precisión los detalles de las rocas que debe estudiar. En esta tarea, es incluso más fiable que cuando sigue las instrucciones que le envían desde la NASA, que no siempre consiguen enfoques óptimos. La principal ventaja del programa Aegis es que evita tiempos muertos en la exploración de Marte y por lo tanto permite optimizar la recogida de datos científicos. Dado que la distancia entre la Tierra y Marte oscila entre unos 80 y 380 millones de kilómetros, según la posición en que se encuentren los planetas en sus órbitas, el tiempo mínimo para que el todoterreno envíe una señal a la Tierra y reciba una respuesta es de entre 9 y 42 minutos –un lapso al que habría que añadir lo que tarden los ingenieros en decidir qué instrucciones deben enviar–. En el caso de que Curiosity envíe datos a la Tierra a primera hora de la tarde marciana, podría tener que esperar al día siguiente para reanudar las observaciones, señalan los investigadores que han desarrollado el programa Aegis, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena (California).

Aegis –iniciales en inglés de Exploración Autónoma para Obtener Ciencia Aumentada– “ha reducido de manera sustancial el tiempo perdido en la misión y ha elevado el ritmo de recogida de datos con ChemCam”, concluyen los investigadores. El sistema de inteligencia artificial “ha sido adoptado rápidamente por los científicos de la misión como una herramienta de exploración y ha influido en su estrategia para ­explorar el entorno del todoterreno”. Más allá del Curiosity, la NASA y otras agencias espaciales han empezado a explorar el potencial de la inteligencia artificial para misiones a destinos lejanos. La misión Mars 2020 incorporará también un programa de este tipo para guiar las exploraciones del todoterreno. A más largo plazo, las misiones a los planetas del sistema solar exterior y a sus lunas incorporarán también posiblemente prestaciones de inteligencia artificial.

Según afirman Steve Chien y Kiri Wagstaff, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA “al tomar sus propias decisiones de exploración, las naves robóticas pueden realizar investigaciones científicas tradicionales de manera más eficiente e incluso conseguir observaciones que de otro modo serían imposibles”, especialmente de fenómenos de duración breve como emanaciones de cometas o erupciones volcánicas en lunas.

 

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