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Los bancos españoles enfrentan esta crisis financiera con una espalda más sólida que durante la crisis de 2008, aún así ninguno está preparado para superar esta segunda ola y mucho menos una tercera.

En ese contexto llegan las alertas del Banco de España y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre eventuales problemas en la banca por la deuda de las empresas.

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“Muchas empresas ya tenían niveles muy altos de deuda antes de la crisis y ahora el endeudamiento en algunos sectores está alcanzando nuevos máximos. Esto significa que los riesgos de solvencia pueden haberse trasladado al futuro. Las presiones de liquidez podrían fácilmente transformarse en insolvencias, especialmente si la recuperación se retrasa”, recalcó el principal consejero financiero del FMI.

El presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), José Manuel Campa, ya advirtió en octubre de que la crisis económica derivada de la pandemia “golpeará duramente al sector” bancario, hasta el punto de “debilitar aún más” al sector. “Debemos estar preparados para abordar el probable gran aumento de los préstamos morosos”, añadió entonces.

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“Hay que evitar a toda costa que la crisis sanitaria que se transformó en crisis económica acabe generando una crisis financiera”, advertía en un discurso reciente, el gobernador del Banco de EspañaPablo Hernández de Cos.

El FMI habla a su vez del “peligro” de que la recesión se “metamorfosee en estrés financiero”, con costes económicos y sociales “aún mayores”, y cierra su último informe sobre España con una conclusión oscura: “Algunos bancos podrían tener problemas de solvencia si la crisis se profundiza”.

Esta situación también pondrá a prueba la resistencia del sector bancario, que entró en la crisis del Covid-19 con colchones de capital y liquidez más fuertes que al comienzo de la crisis financiera de 2008. El éxito de las reformas emprendidas durante la última década ha permitid a los bancos ser parte de la solución, en lugar de ser parte del problema.

No obstante, en un escenario macroeconómico adverso, el FMI destaca cómo algunos sistemas bancarios “pueden sufrir importantes déficits de capital”. En este sentido, se incide en que un gran número de empresas y hogares no podrán reembolsar sus préstamos, incluso después de tener en cuenta las medidas de política actualmente implementadas, y su rentabilidad se tambaleará.

Media docena de expertos consultados por el diario El País no escondieron sus temores al respecto. Normal, ya que el Banco de España estima que más de la mitad de las empresas españolas acabarán en pérdidas este año 2020.

Los impactos

El impacto en la renta de los hogares es demoledor. El ahorro de las familias está en máximos, alrededor del 30% de la renta disponible, por lo que los economistas llaman “motivo precaución”: por puro y simple miedo a lo que pueda suceder, explica El País.

En lo que va de año la banca ya pierde 7.500 millones de euros y lo peor está por venir, vaticina el diario de Prisa.

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