Mark Zuckerberg, CEO de Facebook
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Cuando Facebook reveló en junio sus ambiciosos planes para encabezar la creación de una moneda digital, su cofundador David Marcus prometió una cooperación sin precedentes entre algunos de los mayores nombres de la tecnología y los pagos. “Todos desempeñarán su papel”, aseguró el ejecutivo de Facebook con respecto a los 28 miembros fundadores iniciales de su programa Libra. Pero este mes, la red social se vio sorprendida cuando siete de las compañías, incluidas eBay, PayPal, Visa y Mastercard, abandonaron el proyecto, dejando su futuro pendiente de un hilo.

¿Cuándo cambió todo para la moneda?

Los miembros de la denominada Asociación Libra empezaron a recelar del proyecto después de que reguladores y políticos de todo el mundo advirtiesen que una moneda digital para el mercado masivo podría suponer una amenaza para el sistema financiero, además de utilizarse para blanquear dinero y aumentar la financiación del terrorismo. Algunos exmiembros explicaron a Financial Times que creían que Facebook infravaloró la atención que los reguladores prestarían al proyecto, y que promocionó a bombo y platillo un compromiso de sus miembros que en ese momento se limitaba a la firma de un acuerdo no vinculante para aportar al menos 10 millones de dólares a sus arcas en el futuro.

Algunos de ellos también señalaron que se había vinculado en exceso Libra a Facebook pese a promocionarse como un proyecto conjunto, en un momento en que la compañía afronta numerosos escándalos relacionados con la privacidad, y un aluvión de investigaciones antimonopolio en EEUU y Europa. “Facebook ha sido un imán”, apuntó un exmiembro, añadiendo que existían “diferencias de percepción” entre lo que Facebook pensaba que sería un “rotundo éxito” y la profunda preocupación de sus socios. La gota que colmó el vaso, según varias personas, llegó cuando se convocó a Mark Zuckerberg, el consejero delegado de Facebook, para que testificase en el Congreso, y varios senadores demócratas escribieron a los miembros del segmento de los pagos instándoles a replantearse su implicación.

Según una persona al corriente de la situación, las compañías de pagos mantuvieron discusiones privadas sobre la salida ante el grado de ‘polarización’ del proyecto. “No sorprende que fuesen principalmente compañías de pagos las que se marchasen, porque son las que más tienen que perder con la emergencia de un rival digital”, señaló una persona próxima al proyecto.

¿Por qué importan las salidas?

La participación inicial de esos miembros dio al proyecto credibilidad pública y viabilidad regulatoria. Sin ellos, es posible que haya que ajustar las ambiciones de Libra. Aunque nunca detallaron cómo formarían parte Libra de sus negocios, esos miembros habrían ayudado a impulsar la adopción de la moneda a través de sus enormes redes. Como gigante del comercio electrónico, eBay podría haber animado a sus miles de clientes a utilizar la divisa de bajo coste en su plataforma cuando la gente comprase artículos vendidos en una moneda distinta, por ejemplo.

Libra podría haber sacado provecho de los vendedores que utilizan los procesadores de pagos online Stripe o PayPal si la moneda estuviese integrada en sus servicios. Mastercard y Visa podrían haber garantizado que Libra se aceptase de forma generalizada en Internet y en las tiendas físicas.

Su apoyo también habría ayudado al proyecto a superar los retos regulatorios, según Preston Byrne, socio del despacho Byrne & Storm. “Si cualquier otro nuevo negocio extranjero intentase conseguir la aprobación para procesar pagos en EEUU a través de un acuerdo mercantil normal con un procesador de tarjetas de crédito, encontraría obstáculos casi con toda seguridad bajo el argumento de que el negocio plantearía un alto riego”, explicó. “Libra necesitaba un trato preferente de los principales proveedores de pagos online… para superar este obstáculo”, añadió. Dante Disparte, el vicepresidente de Libra, aseguró que no había “dependencia alguna de ninguna compañía de ningún sector concreto para que ayudase a facilitar el cumplimiento normativo de la asociación”.

¿Qué cambios aguardan?

El futuro de Libra dependerá ahora principalmente de que pueda obtener la aprobación de los reguladores -algo que puede implicar cambios en el proyecto- y del grado de involucración de los miembros restantes. Pero ni siquiera ellos dan por sentada su participación, ya que algunos expresan sus reservas y permanecen atentos a futuros problemas. Hay quienes critican a la compañía por no vincular Libra al dólar estadounidense para crear un sistema de pagos más simple, en lugar de una divisa completamente nueva. Otros instan a Facebook a asumir un papel más secundario en el futuro.

Pese a todo, los ejecutivos de Libra han asegurado que seguirán adelante, aunque admiten que pueden incumplir la fecha objetivo de finales de 2020, y que sólo lanzarán el proyecto si cuentan con la aprobación de los reguladores de EEUU y de la UE. Una persona implicada estrechamente en Libra aseguró que creían que las primeras conversaciones con el Tesoro estadounidense sobre el proyecto habían ido “muy bien”, y añadió que algunos bancos importantes se incluian entre las más de 1.500 organizaciones que habían expresado su interés en convertirse en socios de Libra en el futuro, 180 de los cuales cumplirían los criterios para ser miembros.

Tras su primera reunión oficial celebrada este mes, la asociación explicó que había designado un consejo de administración compuesto por cinco miembros, y que habían firmado unos estatutos iniciales.

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