COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn
Entre diagnósticos apocalípticos e ilusiones tecnofílicas, la innovación avanza en el sector financiero, alterando no solo la forma de hacer negocios sino también el propio lenguaje. Neologismos como “fintechs”, “blockchain” y “bitcoins” se cuelan en la jerga cotidiana (ver claves), ocultando que, al fin y al cabo, el proceso que se vive hoy es una continuación de una larga historia de cambios.
Convocados por La Diaria para hablar del “dinero del futuro”, autoridades del gobierno y actores del sector privado intercambiaron distintas visiones sobre la innovación en el sector financiero y todos estos nuevos términos, haciendo hincapié en los desafíos que presentan para el regulador, así como las oportunidades que generan a las empresas y la sociedad en su conjunto.
Uno de los conceptos que se repitió a lo largo de tres horas de exposiciones y debate fue justamente la “tensión” entre la necesidad de innovación y la necesidad de regularla. El presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara, insistió en este punto: “Desde la industria está el impulso a la innovación. Del lado del regulador, su obligación conceptual de priorizar el equilibrio necesario entre innovación y seguridad. Es un dilema que está presente de manera sistemática en la estructura financiera”, afirmó.
Bergara dijo que las nuevas dinámicas tecnológicas “generan una constelación de oportunidades y riesgos”. Entre las oportunidades, mencionó la reducción de las asimetrías de información, la trazabilidad de los nuevos medios de pago y la mayor eficiencia de las tarjetas y los billetes electrónicos en comparación al efectivo. Como contracara, los nuevos procesos hacen más difícil la fiscalización y algunos nuevos mecanismos, como las criptomonedas, dificultan el control de actividades ilegales.
A su entender, pese al avance de la tecnología, “los principios regulatorios no cambian”, manteniéndose en pie las dos misiones primordiales del regulador: proteger al pequeño inversor y prevenir que el sistema siga funcionando como tal.
Según el superintendente de Servicios Financieros del BCU, Juan Pedro Cantera, los cambios tecnológicos no se traducen tanto en nuevos productos, sino que simplemente “plantean más exigencias a la atención de los riesgos”, así como en la regulación de la competencia, la privacidad y la ciberseguridad.
“No hay que regular por regular, porque imponer regulaciones innecesarias es costoso. Pero la vida nos ha demostrado que no regular lo que hay que regular es más costoso todavía”, resumió Bergara.
Bancos y fintechs
Uno de los ejes de las presentaciones fue la relación entre la banca tradicional y las fintech. Si bien hubo diferencias en cuanto a la definición exacta de qué es una fintech, los expositores coincidieron en que, a grandes rasgos, no son más que una continuación natural de la historia de los bancos.
“La actividad bancaria sigue siendo, a pesar de todos los cambios, una actividad de hombre a hombre y lo que se va vendiendo es confianza. Por eso la palabra crédito”, dijo a su turno el director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay (ABPU), Jorge Ottavianelli. Sebastián Olivera, presidente de la Cámara de Fintech, apoyó esa noción apuntando que “las fintech y los bancos no son enemigos”, sino “socios naturales”.
Ottavianelli explicó que ante la irrupción de las fintech, los bancos tradicionales se están moviendo para desarrollar innovaciones en el mismo sentido. Eso incluye distintas líneas de acción, que van desde desarrollar sus propios productos a asociarse con otras fintechs que ya cuenten con experiencia en esa tecnología.
El presidente de ABPU, que durante su exposición repasó la historia de los bancos, desde los primeros créditos en el año 3400 AC hasta la actualidad, dijo que esas instituciones “son esencialmente máquinas que administran riesgos” y agregó que durante todos estos años han tenido muchísimos desafíos, incluso más fuertes que el actual, y la industria ha sobrevivido”.
Billetes y criptomonedas
“¿El BCU tiene pensado pasar 1% de sus reservas a bitcoins?”, le preguntó a Bergara el CEO de Genexus Nicolás Jodal, que también participó del encuentro.
El presidente del Banco Central explicó que, debido a su comportamiento, el bitcoin se ha consolidado como reserva de valor pero no tanto como medio de pago. “Tiene fluctuaciones con pocos fundamentos y las reservas del BCU tienen que tener liquidez y estabilidad”, explicó.
Por todo esto, el BCU no planea incurrir en el terreno de las criptomonedas, aunque sí experimentará con billetes electrónicos. “Estamos armando un plan piloto para ver si podemos hacer funcionar los billetes digitales”, dijo Bergara, quien remarcó las diferencias entre ese medio de pago y las criptomonedas. “El BCU va a transformar en electrónico el billete físico. Tiene las bellezas y riesgos de lo electrónico pero no es una nueva moneda”, indicó.
Entre las “bellezas de lo electrónico”, Bergara mencionó la trazabilidad, aunque aseguró que, al igual que el billete físico, mantendrá el anonimato. “Como cualquier billete tendrá su número de serie, solo que en vez de formato papel es en una billetera electrónica en el celular”, explicó.
Fuente: El Observador
COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY