Donald Trump atiende a la prensa antes de partir a Ohio. Fotografía: Cortesía CASA BLANCA
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A Donald Trump no parecen importarle las consecuencias de su manera de negociar. Su decisión de imponer un impuesto de 10% a los productos provenientes de China que habían quedado al margen de la guerra comercial que emprendió en contra de ese país hace unos meses, ocasionó que Wall Street cerrara con pérdidas el día de ayer.

Por principio, el índice Dow Jones registró un descenso de 280,85 puntos, lo que supuso una caída de 1.05%, para concluir la sesión del jueves en 26.583,42. En lo correspondiente a NASDAQ, el porcentaje de pérdidas fue de 0.79% (64,30 unidades) para finalizar el día con 8.111,12. Finalmente, el S&P 500 cayó 26,82 puntos (0.90%) y fijó su nivel en 2.953,56.

A través de su cuenta de Twitter, su arma de persuasión o disuasión favorita, según sea el caso, el actual inquilino de la Casa Blanca dijo que Washington pensaba que tenía un trato establecido con China hace tres meses, pero que el gobierno de Beijing decidió renegociar antes que firmar.

“China estuvo de acuerdo en comprar productos del sector agrario en grandes cantidades, pero no lo hizo. Adicionalmente, mi amigo el presidente Xi dijo que detendría la venta de fentanilo a los Estados Unidos, pero esto nunca ocurrió y muchos estadounidenses continúan muriendo. Las conversaciones continúan y durante éstas los Estados Unidos impondrán, a partir del 1 de septiembre, una pequeña tarifa adicional de 10% a los 300,000 millones de dólares  a los bienes y productos remanentes que vienen de China a nuestro país”, escribió Trump en un hilo compuesto por cuatro tweets.

La caída de las bolsas estadounidenses afectó principalmente a los sectores financiero, energético e industrial, que son aquellos que resentirán mayormente la imposición de este arancel, si bien no habría que descartar que en los días subsecuentes el tecnológico, al cual Trump enfocó primero sus baterías, se vea nuevamente afectado.

El anuncio del multimillonario metido a presidente, no hace sino escalar la guerra comercial con China, que, a no dudarlo, habrá de responder de alguna forma a esta nueva provocación que se suma al impuesto de 25% que hace meses Trump impuso a productos y servicios que importan la suma de 250,000 millones de dólares.

El tono conciliador con que Trump culminó su hilo (“sentir que el futuro entre nuestros dos países será uno muy brillante”), no consiguió tranquilizar a Wall Street y ya se ve que las bolsas cayeron. Falta, por supuesto, la respuesta del presidente Xi Jinping. Y cuando la emita, seguramente, se registrará un nuevo descenso.

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