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Investigadores del ITBA desarrollaron algoritmos para inyectar automáticamente la cantidad de insulina necesaria para regular la  cantidad de glucosa en sangre. Las primeras pruebas con pacientes en Latinoamérica se harán durante este mes.

 

Un grupo de Investigadores del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) desarrollaron algoritmos para el desarrollo de un páncreas artificial. El mismo consiste en un sistema de control automático que realiza las funciones del páncreas para regular los niveles de glucosa en sangre, y se utiliza para pacientes insulino-dependientes. Las primeras pruebas en pacientes se harán durante el mes de septiembre y sentarán un precedente en Latinoamérica.

El proyecto liderado por el Dr. Ricardo Sanchez Peña, Director del Departamento de Doctorado del ITBA, incluye a Patricio Colmegna, Doctor en Ingeniería del ITBA y Becario PosDoc y
, estudiante Doctoral del ITBA Becaria, ambos de CONICETAdemás, participan investigadores de la Universidad de La Plata (UNLP), de la Universidad de Virginia (EEUU) y médicos del Hospital Italiano.

 Sánchez Peña destaca: “Según un informe de la Sociedad Argentina de Diabetes, cada 10 segundos muere una persona en el mundo por causas vinculadas con la diabetes, y el principal motivo es la desinformación. A partir de ello, decidimos investigar e indagar sobre el tema y llegamos a la creación de este desarrollo, el cual le inyecta de manera automática al paciente la cantidad de insulina necesaria, de forma tal de que pueda manejarse de forma autónoma”. Y agrega: “Estamos orgullosos de este proyecto y muy ansiosos por ver sus resultados de aplicación en pacientes. Contribuir con nuestro trabajo para mejorar la calidad de vida de las personas es lo que nos gratifica”.

El Páncreas Artificial consiste en un sistema de control automático que realiza las funciones del páncreas para regular los niveles de glucosa en sangre. Se utiliza para Diabéticos tipo 1, también llamada Diabetes Juvenil, que son aquellos insulino-dependientes. Consta de  un monitor (o sensor) de glucosa subcutáneo, una bomba de insulina (también subcutánea) y un celular que contiene un algoritmo de control (la “inteligencia” del sistema) que se comunica con ambos dispositivos e indica la cantidad de insulina a inyectar. Cada 5 minutos se obtiene una medición de la concentración de glucosa por parte del monitor continuo de glucosa, se sugiere la cantidad de insulina a infundir y se comanda la bomba de insulina para que aplique la corrección sugerida.

El algoritmo de control se basa en modelos matemáticos que simulan la dinámica insulina-glucosa del organismo. Previo a la realización de las pruebas clínicas, se sometió el algoritmo de control denominado “ITBA/UNLP” (desarrollado por la universidad con la colaboración de colegas de la UNLP) a pruebas de simulación denominadas “in silico”.

 Un algoritmo de control automático se elabora de la siguiente manera. Dado un sistema físico y una variable del mismo que uno quiere controlar. En el caso del Páncreas Artificial, la entrada es la inyección de insulina subcutánea, la salida es el nivel de glucosa subcutánea y el modelo matemático del sistema representa la regulación insulina-glucosa del organismo.

Ricardo Sánchez Peña presentó su primer trabajo sobre el tema durante un Congreso internacional organizado por ITBA en 2010, en Buenos Aires. El proyecto fue, luego, exhibido a la Fundación Nuria/Cellex. Posteriormente, surgió el financiamiento.

Desde su creación como universidad privada en 1959, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires es reconocido por su vocación por la innovación, la tecnología y la excelencia académica.

 

 

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