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El cofundador y consejero delegado de Uber, Travis Kalanick, ha presentado su dimisión ante las presiones de los principales inversores de la compañía. La cuestionada gestión de Kalanick ha alentado en investigaciones por sexismo y posibles abusos en el seno de la compañía. La semana pasada anunció que dejaba temporalmente el cargo por motivos personales, tras el fallecimiento de su madre, pero también por el desgaste de los escándalos vividos.

En una carta firmada por algunos de los accionistas más importantes, se pedía a Kalanick dejar la empresa de inmediato, argumentando la necesidad de cambios en Uber. Que la baja temporal fuera definitiva. Pese a su salida de la cúpula, contará con un asiento en el consejo de administración. Según informe el New York Times, Kalanick ha expresado que “en este difícil momento de mi vida –tras la muerte de su madre- he aceptado la petición de los inversores de apartarme para que Uber pueda volver a crecer en vez de distraerse con otra lucha”.

Travis Kalanick

Sexismo, discriminación y abusos en la empresa

Las palabras de “otra lucha” de Kalanick van en referencia a los múltiples escándalos que ha vivido la firma de transporte en los últimos tiempos. La lista crecía y crecía sin que se atajaran los problemas: al arranque del año se contrató al exfiscal general Eric Holder para lavar la imagen tras diversas denuncias de empleadas de acoso sexual, discriminación y sexismo por parte de los superiores de Uber; y a principios de junio se despidieron a 20 empleados por una segunda investigación sobre acoso sexual psicológico y discriminación en la empresa.

En el apartado operativo, en medio de investigaciones de las autoridades por la implementación de un software para esquivar el control regulador, las renuncias de altos cargos han sido una constante y las cuentas arrojan pérdidas trimestre tras trimestre, aunque es no reduce el apetito de los inversores.

Además, recientemente se destapó la contratación de un empleado para su división de conducción autónoma que habría robado datos sensibles de un proyecto de Waymo (Google), desde donde fue fichado.

Había temor a que contagiara a la valoración de 68.000 millones

Uber también admitió haber retenido durante dos años millones de dólares a conductores de Nueva York por errores de cálculo. El mismo Kalanick quedó en el ojo del huracán cuando fue grabado discutiendo con un conductor de Uber por las tarifas.

El temor era que la mala imagen se acabara trasladando a la valoración de la empresa, que asciende a 68.000 millones de euros. Desde la compañía, que ayudó a cofundar en 2009, se ha subrayado que Kalanick “siempre ha puesto por delante a Uber” y que su decisión de dimitir debería permitir a la empresa “abrazar este nuevo capítulo en la historia de la compañía”.

Fuente: La Vanguardia

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