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Con el avance de la tecnología y la posibilidad de los pacientes de informarse a través de las redes sociales sobre las diversas patologías los médicos nos encontramos ante un nuevo paciente que llega a la consulta con ideas y propuestas definidas sobre su estado y consulta con el médico que posibilidades hay de llevarlas a cabo.

Por lo tanto, la figura del médico tiende a desdibujarse, en cierta medida. Es lo que se conoce como la evolución hacia el empoderamiento del paciente. El paciente empoderado es el paciente formado e informado, el que conoce en profundidad su patología y de manera coordinada puede totalmente tomar decisiones con criterio respecto a su patología, siendo muy importante la coordinación con el profesional.

El reto de los médicos y de los sistemas de salud para la próxima década será facilitar la autonomía de los individuos y las familias para que puedan participar más activamente en su propia salud y abrazar el diseño centrado en el paciente para transformar la experiencia del cuidado.

The Capacity to Care Report 2016 Future Health Index, apuesta por un “nuevo enfoque” de la asistencia sanitaria, aplicando las TIC para hacer frente a las “lagunas de comunicación” entre las diferentes áreas del sistema de salud y creando un “circuito de retroalimentación constante” entre los pacientes, las instituciones y los profesionales. Es lo que denominan ‘cuidado conectado o integrado’ (‘connected care’) gracias a tecnologías emergentes que incluyen redes seguras, software y dispositivos que supervisan el estado de los indicadores clave.

El Índice de la Salud del Futuro (Future Health Index ó FHI) mide la disponibilidad que tienen 13 países clave para obtener los beneficios de la nueva forma de cuidados en salud que ya está en marcha, basada en la integración y en la digitalización de la salud en pro del empoderamiento del paciente. Se mide con una escala de 100.

Varios ejemplos de software están a disposición de los pacientes, como por ejemplo, el  Emotiv para la comunicación alternativa en personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Se trata de un dispositivo que se coloca en la cabeza y transforma las ondas cerebrales en órdenes que le permiten comunicarse con el exterior a través de sensores que sintonizan las señales eléctricas producidas por el cerebro para detectar pensamientos, sentimientos y expresiones del paciente mediante una pantalla portátil o tablet.

Esta retroalimentación visual permite al usuario navegar a través del menú de la aplicación que incluye un servicio de alerta médica, el control de la televisión y la iluminación del domicilio mediante comandos de ojos y voz y la interacción en Internet, dando así mayor independencia y calidad de vida a los pacientes con ELA.

También en el Centro Médico Universitario Radboud de los Países Bajos cuentan con un prototipo sanitario digital conectado que permite tomar decisiones más certeras sobre los cuidados a seguir tanto a las personas con diabetes como a los sanitarios que les atienden. Este sistema, que consta de una aplicación móvil para los pacientes y de una comunidad online, recopila y conecta datos de registros médicos electrónicos, de diversos dispositivos sanitarios personales —medidores de glucosa inalámbricos y monitores de actividad— y otros recogidos por los propios pacientes. Estos pueden acceder a través de su smartphone o tablet a los parámetros importantes como el nivel de glucosa en sangre, el consumo de insulina o la nutrición y además recibir asesoramiento tanto dentro como fuera de casa gracias a la comunidad online, donde interactúan con los profesionales que les atienden y con otros pacientes.

Este sistema permite una gestión completamente integrada y una atención eficiente y centrada en el paciente ya que, como media, los pacientes con diabetes toman hasta 180 decisiones diarias relativas a su salud y recopilan y evalúan información útil sobre factores personales y médicos y los equipos sanitarios suelen estar formados por más de 10 especialistas, lo que hace que su autogestión resulte compleja y estresante para muchos.

Queremos animar y apoyar a las personas para que tomen el control total de la enfermedad, ofreciéndoles las herramientas de decisión adecuadas. Esto encaja con nuestra misión en Radboudumc de ofrecer una atención sanitaria participativa centrada en el paciente”

Además, como parte de HealthSuite —una plataforma digital abierta basada en una nube que recoge y analiza datos de salud y de otro tipo de múltiples dispositivos y fuentes— se están desarrollando dispositivos sanitarios de medición conectados que permiten medir los signos vitales y conocer cómo el estilo de vida de una persona afecta a su cuerpo, establecer objetivos y monitorizar su progreso , motivar con programas inteligentes —desarrollados junto a médicos y psicólogos capaces de adaptarse al progreso individual de cada usuario— y ofrecerle recomendaciones personalizadas.

Estos programas incorporan bluetooth y conexión inalámbrica a la APP de salud de la HealthSuite para que los usuarios pueden realizar un seguimiento continuo de sus mediciones e incluyen un reloj conectado con sensor óptico de frecuencia cardíaca y un acelerómetro para la monitorización del estilo de vida —mide de forma continua y automática una amplia gama de datos biométricos de salud como la frecuencia cardíaca o los patrones de sueño—. También cuentan con un monitor de presión arterial de antebrazo —dispositivo recargable, sin cable, que permite medir la presión arterial sistólica y diastólica, así como la frecuencia cardíaca— y otro de muñeca, más pequeño y fácil de llevar y recargable a través de USB, además de una escala de análisis corporal que mide el peso, calcula la grasa y el índice de masa corporal (IMC) y un termómetro de oído que permite medir con precisión la temperatura del cuerpo.

En el caso de la apnea del sueño, existe la plataforma Dreamstation de terapia positiva continua en vía aérea (CPAP por sus iniciales en inglés) funciona con conectividad 3G y WiFi con el objetivo de mejorar la adherencia al tratamiento del paciente.

Su diseño pequeño y ligero ayuda a integrar mejor el dispositivo en la rutina diaria del paciente y su tecnología permite la información bidireccional sobre el cumplimiento de la terapia, el control de horas de sueño y la adaptación a la misma.

Todos estos avances tecnológicos ayudan a que los pacientes continúen con sus tratamientos y se mantengan en contacto directo con sus médicos y con los Centros de salud a los cuales pertenecen, sintiéndose más seguros y protegidos.

 

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