Eric Xu (en la foto), presidente de Huawei
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Eric Xu, actual presidente de turno en Huawei, cree que el conflicto que ya existe entre la sociedad y ciertos aspectos del desarrollo tecnológico se intensificará durante las fases iniciales del despliegue de la inteligencia artificial (IA), sobre todo cuando crezca la presencia de ésta en los lugares de trabajo.

Explica que “las políticas, los procesos corporativos y la mano de obra de la actualidad se estructuran en torno a tecnologías más antiguas. El entorno social más amplio aún no está preparado para la era de la IA”.

Afirma que el desarrollo de la IA está pasando de la primera fase, caracterizada por el ensayo a pequeña escala, a una segunda fase en la que máquinas y humanos chocarán a menudo.

Xu observa que la IA es una combinación de tecnologías que constituye una nueva tecnología de propósito general, y que por ello transformará todas las organizaciones y las volverá más eficientes. “Todos nosotros deberíamos preguntarnos: ¿Qué transformaciones experimentará la industria en la que trabajo cuando llegue la IA?”

El directivo reconoce que la IA sustituirá a los humanos en ciertas tareas y reducirá costes mediante la automatización, lo que obligará a las estructuras organizativas a transformarse, porque la demanda de tareas repetitivas y rutinarias declinará.

Será importante que se pongan de relieve las áreas donde la IA puede añadir mayor valor. Xu piensa que la tecnología y la sociedad se reforzarán mutuamente cuando el mundo avance hacia una tercera fase en la que el entorno social favorecerá el desarrollo de la IA.

Implicación de los clientes

Vishal Sikka, ex director de Infosys, está de acuerdo en que el impacto de la IA sobre todas las industrias será muy grande. Sikka entiende que, en una primera etapa, las empresas implantarán aplicaciones que racionalicen los procesos que exigen mucho trabajo.

Opina que la IA posibilitará que las empresas revolucionen la experiencia del cliente, porque dispondrán de herramientas que les permitirán comprender mejor la conducta de este. “Además de mejorar la participación del cliente en todos sus aspectos, la IA transformará la gestión interna de la empresa, porque simplificará los procesos complejos y mejorará la utilización de los recursos.”

Con todo, un factor de importancia que restringe el desarrollo de la IA es la falta de expertos. Sikka explica que en todo el mundo existen tan solo 300.000 ingenieros capacitados para trabajar en aprendizaje automático. Explica que “debería haber varios millones”.

Xu considera que la escasez de científicos especializados en datos también constituye una importante limitación. Es un problema acuciante, porque el desarrollo de IA precisa de expertos altamente cualificados, pero al mismo tiempo se muestra optimista, porque a medida que la tecnología madure y las tareas se automaticen, el personal con destrezas básicas también podrá desarrollar aplicaciones de IA.

Tan solo un 4% de las empresas investiga en IA o la usa en sus negocios. Por ejemplo, el 2% de las firmas del sector minorista ha invertido en IA, y el 5% de las instituciones educativas la utiliza para mejorar la enseñanza. Xu explica que por eso mismo Huawei siente un gran interés por las oportunidades que depara el futuro.

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