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(Internacional) La avalancha de tráfico de Internet, que sigue aumentando abismalmente día a día, está planteando un nuevo escenario en donde la mira está puesta en la infraestructura.

Es por eso que las grandes empresas tecnológicas, entre las que se destacan Facebook y Google, han incrementado las inversiones que realizan en infraestructura de Internet, para así poder obtener un mayor control, que hasta incluye la construcción de redes propias.

Un claro ejemplo de esto es Google, que estuvo años montando una red privada de cables de fibra óptica y ahora controla más de 160.000 kilómetros de rutas en todo el mundo, según informó The Wall Street Journal. El objetivo de estas acciones incluye básicamente la reducción de costos, la optimización de los servicios de Internet y la capacidad para soportar el incremento del tráfico.

Algo similar sucedió el año pasado con Facebook, que empezó a utilizar redes ociosas en Europa para ampliar su red y conectar su nuevo centro de datos en Suecia.

¿Qué pasa con las empresas de telecomunicaciones, que hasta el momento eran las proveedoras de las redes? Si bien en el sector se mantiene una discusión sobre quiénes deberían contribuir con inversiones en este segmento, especialmente las operadoras que reclamaban una mayor participación de las compañías tecnológicas, esta ola de inversiones da un nuevo posicionamiento a estas empresas, relegando a los operadores a un papel de menor relevancia del que tienen actualmente.

La realidad es que la industria se reposiciona en forma continua. Hoy el tráfico de contenido y el contenido en si mismo son los que marcan la tendencia y hacia allí es adonde van los intereses. Y estas inversiones realizadas por las compañías de tecnología, específicamente de contenidos, les garantiza soportar esta intensificación del tráfico.

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