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Desde hace diez años, Boston Dynamics, compañía propiedad de SoftBank, consigue llamar la atención en redes y medios al mostrar las virguerías que sus robots son capaces de hacer. Pero en todo este tiempo, ninguno de estos llamativos equipos se había puesto a la venta. Pues bien, Boston Dynamics anunció hace unos días la comercialización de Spot, un robot perro al que solo tendrán acceso aquellas empresas que completen un formulario y demuestren que tienen una necesidad real de trabajar con Spot.

Mientras que en robótica industrial el mapa de empresas españolas se ha quedado vacío, los fabricantes nacionales de robótica de servicio se hacen cada vez más fuertes.

Industriales

Un robot industrial es, de acuerdo con la Asociación de Industrias de Robótica, “un manipulador multifuncional reprogramable, capaz de mover materias, piezas, herramientas, o dispositivos especiales, según trayectorias variables, programadas para realizar tareas diversas”. El mejor ejemplo es el de un brazo robótico.

En este segmento, el panorama en España es contradictorio. Pese a que las fábricas cada vez apuestan más por el uso de robots, no hay fabricantes nacionales. “España es el décimo país que integra más robots industriales a nivel mundial y el cuarto en Europa, aunque está lejos de alcanzar las cifras de los llamados Big Five (China, Japón, Estados Unidos, Corea y Alemania). Ello se debe en gran medida a que en España hay excelentes ingenierías e integradores de robots industriales, pero existe la impresión generalizada de que hemos perdido la oportunidad de ser fabricantes, en un mercado copado por unas pocas empresas”, explica Marc Ollé, gerente de la Asociación Española de Robótica y Automatización (AER).

Las ventas de robots industriales en España aumentaron un 24% en 2018 (5.266 unidades), constituyendo un nuevo récord histórico por cuarto año consecutivo. Los principales sectores que explican este crecimiento son el automovilístico, metal/maquinaria y alimentación. La Federación Internacional de Robótica (IFR) prevé que entre 2019 y 2022 las inversiones en robótica industrial en España aumentarán alrededor de un 10% de promedio anual.

El único fabricante de robots industriales en España, Acutronic Robotic, anunció el pasado mes de julio su cierre por falta de financiación.

De servicio

Un robot de servicio es, según la IFR “un robot que opera semi o totalmente autónomo para realizar servicios útiles para el bienestar de los seres humanos y equipos, con exclusión de las operaciones de fabricación”. Dentro de esta categoría se encuentran los robots tipo humanoide y los robots móviles o AGV, empleados para el transporte de diferentes cargas entre áreas y diseñados para trabajar de forma segura con personas.

Según la IFR, el valor de venta de los robots de servicio para uso profesional aumentó en un 32% a 9,2 mil millones de dólares en 2018 a nivel global. Los sistemas logísticos como los vehículos guiados autónomos (AGV) representan la fracción más grande en el mercado de robots de servicio profesional (41% de todas las unidades vendidas).

Es en este segmento donde las compañías españolas han sabido hacerse un hueco tanto a nivel nacional como internacional. El ejemplo más claro es el de Pal Robotics. Esta compañía con sede en Barcelona nació hace 15 años a raíz de una colaboración entre 4 estudiantes (italianos y españoles, uno de ellos es Francesco Ferro, actual CEO). El objetivo del proyecto era automatizar los movimientos de unas fichas en un tablero de ajedrez mediante un brazo robótico, en una partida entre personas y computadora. Además de finalizar el proyecto con éxito, desarrollaron el primer humanoide bípedo hecho integramente en Europa (REEM A).

Actualmente, esta empresa española exporta gran parte de sus creaciones. De hecho, pese a comenzar a comercializar sus productos en 2008, “la demanda en España fue muy tardía. Las primeras unidades que se quedaron en España fueron en 2015 para investigación, y desde hace 2 años el mercado industrial español está demandando nuestras soluciones de forma recurrente”, según Alexandre Saldes Barbera, director de Innovación.

La proyección internacional también ha estado muy presente desde sus orígenes en Asti. Con más de 35 años de historia -fundada en 1982-, Asti Mobile Robotics Group forma parte de Asti TechGroup, que lidera Verónica Pascual Boé, CEO de la compañía. Esta empresa burgalense presume de contar con la gama más amplia del mercado de vehículos de guiado automático, llamados AGVs y ser líder en Europa por cuarto año consecutivo en su sector en fabricación de robots móviles, según el ránking de la Universidad de Hannover. Con sedes en Burgos, en Madrid y Francia, actualmente en Asti trabajan más de 250 personas provenientes de 9 nacionalidades y culturas distintas.

Quizás menos conocida pero también con un importante peso en la industria de la robótica a nivel nacional es Robotnik. La especialidad de esta compañía valenciana con 17 años de vida son los robots dotados de ruedas, capaces de ubicarse por sí mismos y de transitar autónomamente de un punto a otro. “Sirven por ejemplo para transporte de cargas, en la industria, pero también para manipulación de objetos, tareas de pick&place y mucho más. Tenemos dos tipos de clientes, los académicos (universidades, Institutos de I+D+i, instituciones) y los industriales (Google, BMW, Airbus, etc ) “, explican.

Enfocada a los robots móviles, Kivnon es una empresa más joven (12 años) presente en América y Europa. Sus vehículos de guiado automático (AGVs) trabajan principalmente en el sector del automóvil -Seat, Opel, Renault y Nissan-, aunque también en la industria farmacéutica -Normon- y alimentaria.

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