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Según datos del Ministerio de Salud, los registros estadísticos indican que el 70% de los casos de ataque cardíaco y muerte súbita ocurren en el ámbito extrahospitalario. Realizar una reanimación cardiopulmonar (RCP) de forma correcta, es complicado si el que la realiza no hizo un curso previo.

Se volvió más común encontrar desfibriladores automáticos en lugares públicos, que guían a personas sin preparación para que puedan ayudar a quien está sufriendo un ataque al corazón.

Un grupo de estudiantes de Diseño Industrial de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) ideó para su tesis de grado, un dispositivo automático de RCP con componentes nacionales.

El proyecto, bautizado Resucit.ar, consiste en un dispositivo que hace las contracciones de RCP de forma automática y simple. A diferencia de un desfibrilador estándar, también tiene acción sobre los pulmones, por lo que ayuda a la respiración de forma mecánica.

Ni bien es encendido, el equipo empieza a dar instrucciones por voz y tiene sensores que monitorean el proceso de reanimación. Además, tiene módulos de GSM y GPS, lo que permite enviar mensajes predeterminados con la ubicación precisa para facilitar la llegada de una ambulancia.

El objetivo del equipo es poder mantener al paciente con vida gracias a la asistencia mecánica hasta que llegue la asistencia médica. También está pensado como asistencia automática para los paramédicos en lugares de difícil acceso, como las zonas de montaña en donde no se puede acceder con todo el equipamiento médico.

Resucit.ar está diseñado de tal manera que, al llegar la asistencia médica, se pueda usar un desfibrilador de hospital sin necesidad de quitar el equipo, ya que está aislado eléctricamente y permite apoyar las paletas en el pecho sin interferir con ellas.

El prototipo funciona con electrónica de hardware libre -con una placa de tipo Arduino- pero para la producción en serie planean diseñar la plaqueta desde cero. El equipo utiliza baterías de litio y tiene una autonomía de 40 minutos, aunque también se lo puede usar enchufado a la red eléctrica.

Nicolás Vago -uno de los cuatro miembros del grupo de desarrollo, que completan Valentín Basilico, Eva Lupi y Lucía Zagasi- dijo: “Lo diseñamos con componentes nacionales pensando en la industria nacional, para que pudiera ser fabricado en el país”.

 

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