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La spin-off de la UOC Open Evidence y el Cet.la (Centro de Estudios de Telecomunicaciones de América Latina) han desarrollado un nuevo modelo para evaluar la implementación de los proyectos y las políticas con impacto social de las smart cities. Se trata, según los investigadores, de superar la ciudad inteligente como concepto y cuantificar los efectos reales del impacto de las políticas que se ponen en marcha. Precisamente esta es la temática del Smart City Expo World Congress, que tiene lugar en la ciudad de Barcelona entre el 14 y el 16 de noviembre. Un evento en el que participan 700 ciudades de 120 países con 420 ponentes y que reúne 17.000 visitantes.

La consultora Juniper Research afirma que seis de las diez ciudades inteligentes más potentes están en Europa y destaca el papel de Singapur, Barcelona, Londres, Oslo y San Francisco. En un artículo reciente, el urbanista Boyd Cohen sitúa Copenhague, Estocolmo, Ámsterdam, París y Barcelona entre las diez ciudades inteligentes europeas más destacadas. Pero para hacer la clasificación valora cuestiones diferentes. En el caso de las tres primeras ciudades, destaca el fomento del uso de la bicicleta y el compromiso con las políticas ambientales; de París, las políticas económicas, el fomento de las TIC entre la población, el Gobierno y las políticas ambientales; en cuanto a Barcelona, subraya el compromiso del Ayuntamiento con el concepto de ciudad inteligente, el fomento de las energías renovables y la apuesta por la bicicleta.

Estas clasificaciones se han hecho utilizando modelos diferentes. Sin embargo, estas clasificaciones no cuantifican el impacto de estas características en variables concretas. En este punto es donde incide el modelo que presenta Open Evidence (UOC) y el Cet.la, basado en un estudio publicado en el informe Ciudades inteligentes. Evaluación social de proyectos de Smart Cities. El investigador de la UOC Francisco Lupiáñez-Villanueva ha coliderado el proyecto que presenta un modelo de medida que combina «el papel fundamental de las TIC y otros elementos como el crecimiento económico sostenible, la reducción de emisiones o la calidad de vida».

Modelo pionero
«La mayoría de clasificaciones solo tienen en cuenta cuántos sensores se instalan, pero no qué efecto tiene ello sobre la reducción del tráfico rodado, la contaminación y el número de muertes al año por la inhalación de humos tóxicos», explica Francisco Lupiáñez-Villanueva, profesor de la UOC. Las variables para cuantificar el impacto se han agrupado en los siguientes indicadores:
1. Smart economy: indicador relacionado con el coste económico del proyecto.

2. Smart governance: elementos relacionados con la Administración municipal.

3. Smart mobility: indicador relacionado con transporte y TIC.

4. Smart environment: factores relacionados con consumo de energía.

5. Smart people: población, estudios y uso de las TIC.

6. Smart living: calidad de vida de la ciudad.

Se trata de un modelo analítico de toma de decisiones que utiliza la mejor evidencia disponible para calcular el coste-efectividad de la intervención.

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