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Por: Enrrique Dans

El ex-CEO de Google, Eric Schmidt, se aventura en una entrevista con CNBC a predecir un futuro en los próximos diez o quince años en el que la internet que conocemos se bifurcará en dos partes que se desarrollarán independientemente, una dominada por los Estados Unidos y la otra por China. La cuestión genera mucho interés debido no solo al contexto de la guerra comercial entre ambos países comenzada por Donald Trump, sino también por las recientes acusaciones de tácticas de espionaje agresivo de China contra compañías norteamericanas a través de LinkedIn o por las sucesivas limpiezas de miles de páginas web en China destinadas a mantener una internet controlada y limpia que rechace la vulgaridad y los contenidos potencialmente perjudiciales para la población.

En efecto, el último China Internet Report 2018 compilado por Abacus, 500 Startups y el South China Morning Post pinta un panorama dominado por protagonistas completamente diferentes a los que todos consideran sospechosos habituales fuera de China, con elementos característicos que no encontramos en ningún otro país como una ausencia total de respeto por la privacidad o un sistema de clasificación crediticia que interviene en prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana, y en una fase de desarrollo que ya ha superado completamente el simplemente adaptar ideas extranjeras a China y ha pasado a la siguiente, a la de exportar ideas desde China al mundo exterior.

Para muchos, China se ha convertido en el escenario en el que, debido a unas limitaciones gestionadas con total arbitrariedad y a una estrategia perfectamente delimitada por el estado, muchas cosas tienden a pasar más rápido que fuera de China: ¿quieres ver drones formando parte de esquemas de reparto logístico? Vete a China. ¿Smartphones siendo utilizados como forma universalmente aceptada de pago, identificación y todo lo necesario para la vida cotidiana? China es el lugar donde ir. Un número creciente de compañías, cuando quieren proporcionar una cierta experiencia de visión de futuro a sus directivos, los envían a China. La prestigiosa revista Foreign Affairs habla incluso de una internet del futuro dominada por China, mientras el gigante Google pugna por volver a China y por desarrollar un producto adaptado a la rígida legislación del gigante asiático porque eso podría, supuestamente, ser positivo para los usuarios mientras lucha con la resistencia al respecto de sus propios empleados.

La gran pregunta, para mí, es hasta qué punto la predicción de Schmidt es realmente eso, una predicción de futuro. En muchos sentidos, tengo la impresión de que la balcanización de internet se produjo ya hace mucho tiempo, que si viajo a China e intento hacer las cosas que hago habitualmente no puedo hacerlo o tengo que pasar por vicisitudes cada día más complejas para ello, que ni yo utilizo prácticamente páginas web chinas – salvo cuando investigo al respecto – ni los usuarios chinos utilizan las de fuera de su país, y que además, no lo hacen no porque esas páginas estén censuradas, sino porque no tienen el menor interés en hacerlo. Desde hace mucho tiempo insisto a mis alumnos no solo chinos, sino también de algunos otros países como Rusia, como elementos muy particulares en el funcionamiento de internet, que el conocimiento de las herramientas, usos, costumbres y jugadores en su mercado es susceptible de constituir un activo muy interesante a la hora de trabajar en compañías que tengan esos mercados en su punto de mira, porque el nivel de especificidad ha alcanzado ya tal punto, que encontrar perfiles que de verdad sean capaces de tener una perspectiva multicultural y puedan gestionar adecuadamente esos entornos se ha vuelto sumamente complejo.

¿Existe realmente una sola internet? El factor idiomático es obviamente importante, a pesar del progreso de las herramientas de traducción, pero más allá de eso, han surgido elementos de desarrollo independiente que han convertido a esos países en prácticamente islas, en otras internets, en las que es necesario manejarse de otras maneras, con otros requisitos, con otros elementos y con otras reglas. Si no las conoces y tienes cierta soltura en su manejo, simplemente estás fuera. Creo que internet se balcanizó hace ya algún tiempo, y que si bien podremos tener casos de compañías chinas lanzando productos y servicios al exterior y posiblemente, aunque aislados, en sentido contrario, la realidad es que la internet que conocemos fuera de China y la de China son ya lugares muy diferentes, con cada vez menos elementos en común, y con una probabilidad de convergencia muy escasa. El sueño de una internet universal tal y como lo pensaron – o no – algunos de sus creadores se ha quedado en eso, en un sueño.

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