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El desarrollo de las grandes tecnológicas o big tech, como Google, Amazon, Facebook o Apple, puede acabar transformando el sector de la banca de manera radical, estimulando la competencia a corto plazo, pero también aumentando la inestabilidad financiera e impulsando una concentración aún mayor.

Éstas son las principales conclusiones de un artículo publicado en la revista de Estabilidad Financiera del Banco de España y en el que se analizan las implicaciones del desarrollo de las big tech para los bancos tradicionales y la competencia, según recoge EFE.

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El autor, Jorge Padilla, director general de Compass Lexecon en Europa, argumenta que la entrada de las grandes tecnológicas en la actividad bancaria, sin que estén sometidas a las mismas exigencias que los bancos, implica mayores riesgos para la estabilidad financiera.

Por eso propone, en primer lugar, “nivelar el campo de juego” y eliminar “la brecha regulatoria”.

Igualar las normas

Se trata de la misma tesis defendida en repetidas ocasiones por los grandes banqueros, como la presidenta de Banco Santander, Ana Botín, que ha insistido en la necesidad de que se apliquen las mismas reglas si se prestan idénticos servicios, con independencia de que los ofrezcan bancos o nuevos competidores.

El hecho de que por el momento las exigencias regulatorias a las big tech sean menores distorsiona la competencia. Si se acaba con esta diferencia puede ser un éxito desde el punto de vista de la estabilidad financiera, reconoce, aunque quizá evita que las big tech puedan competir “cara a cara” con los bancos tradicionales y ve muy complicado que esta medida se implemente.

Las grandes tecnológicas han irrumpido con fuerza sobre todo en los sistemas de pago. Por ejemplo, Google fue la primera gran tecnológica en obtener licencia para operar como entidad de pago en Reino Unido, pero con el Brexit tuvo que registrarse en Irlanda en marzo de 2019 para poder iniciar su actividad en Europa. Sin embargo, las grandes tecnológicas rehuyen captar depósitos para evitar una regulación más severa.

En otro artículo de la revista de estabilidad financiera, el Banco de España advirtió ayer de que la presión del mercado en el entorno de transformación digital “puede forzar” a los bancos a tomar decisiones que aumenten significativamente los riesgos a los que están expuestos y propone incorporar al consejo de administración miembros con experiencia en aspectos relacionados con la tecnología.

Más interés por los bancos digitales

Un 42% de los usuarios de servicios financieros elegiría a un proveedor que no fuera su entidad tradicional si tuvieran que cambiar de entidad, decantándose prioritariamente por un nuevo banco digital. Esta es una de las conclusiones del V Barómetro de Innovación Financiera elaborado por Funcas junto a Finnovating, donde se revela que esta predilección se ha acentuado en los últimos meses. El 42% supera, de hecho, en 13 puntos porcentuales a los que ya manifestaban su predilección por una entidad no tradicional en el año 2018 y en cinco puntos al semestre anterior, siendo un nuevo banco digital el primero que elegirían, con un 39% del total. Aunque la predisposición a abrir una cuenta corriente con una gran compañía tecnológica aumenta, menos de la mitad la abriría con Amazon, Apple, Facebook, Uber o Netflix.

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