Nick Clegg, vicepresidente de Asuntos Globales y Comunicaciones de Facebook. Fotografía: Chatham House // CC BY 2.0
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La carrera por las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos ya comenzó, y eso no sólo compete a los partidos Demócrata, Republicano e independientes, sino también a las grandes plataformas de redes sociales que, a su manera, ya han comenzado a perfilar los escenarios sobre los cuales habrán de mover sus piezas, especialmente ahora que ya es de todos conocido que pueden influir decisivamente en el ánimo de los electores.

Nick Clegg, vicepresidente de Asuntos Globales y Comunicaciones de Facebook, aseguró el día de ayer durante su participación en el Atlantic Festival que se celebra en Washington D.C., que Facebook no hará verificación de datos de los discursos y contenidos emitidos por políticos, incluso en los casos en que su valor periodístico sea nulo o transgreda las normas establecidas por la empresa en cuanto al llamado discurso de odio.

“Tenemos la responsabilidad de proteger la plataforma de interferencias externas y asegurarnos de que cuando la gente nos paga por anuncios políticos lo hagamos de la manera más transparente posible. Pero no es nuestra labor intervenir cuando los políticos hablan”, señaló Clegg. “Esa es la razón por la que quiero ser muy claro el día de hoy: no sometemos el discurso de los políticos a nuestros verificadores de datos independientes, y generalmente lo permitimos en la plataforma incluso cuando de otra manera violaría nuestras reglas habituales de contenido”.

Clegg matizó la existencia de excepciones, refiriéndose en términos generales a dos aspectos: uno en el que el discurso pone en peligro a las personas, y ese otro en el que la compañía recibe dinero por hacerlo. En este sentido acotó que esa es la razón por la que Facebook tiene normas más estrictas para la publicidad que para el discurso y la retórica comunes.

Al referirse en específico a las elecciones presidenciales de 2020, Clegg acusó un mea culpa que ya se ha convertido en el mantra corporativo de todos los ejecutivos de Facebook, empezando por Mark Zuckerberg, que en días recientes anunció la creación de un Comité de Vigilancia que, llegado el momento, podría incluso revertir sus decisiones.

“No es un secreto que Facebook cometió errores en 2016 y que Rusia intentó usar a la compañía para inteferir en la elección a partir de propagar división y desinformación. Pero hemos aprendido la lección del 2016. Facebook ha pasado tres años desde entonces edificando defensas para impedir que esto vuelva a ocurrir otra vez”, apuntó.

Hacia el final de su discurso, Clegg dijo entender el debate existente en torno de las grandes compañías tecnológicas y las formas de enfrentar las grandes preocupaciones que existen acerca de los datos personales, la privacía, el contenido y la integridad para elegir.

“Creo firmemente que el simple de separar ambas cuestiones no hará que los problemas desaparezcan. Las verdaderas soluciones sólo llegarán a través de una novedosa e inteligente normatividad. Espero haberles dado alguna seguridad acerca de nuestro enfoque para prevenir la interferencia electoral, y cierta claridad sobre cómo trataremos el discurso político en el período previo a 2020 y en los posteriores”, concluyó.

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