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El Galaxy S8 que Samsung ha presentado este miércoles tiene una doble misión: pasar página tras el incidente con algunas baterías que obligó a la firma a retirar del mercado toda la producción del modelo Galaxy Note 7 y mantener el liderazgo del fabricante en el mercado de los smartphones. Aún tardaremos unos meses en saber si consigue el primer objetivo. En cuanto al segundo, tras un contacto inicial con el producto, parece claro que ha puesto toda la carne en el asador para lograrlo.

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El Galaxy S8 saldrá a la venta el 28 de abril en dos modelos: el S8 normal, de 5,8 pulgadas y el S8 Plus, de 6,2 pulgadas. Con ambos, Samsung se dirige a unos compradores que desean pantallas cada vez mayores: según Kantar, el 18% de los teléfonos vendidos en los cinco grandes mercados europeos durante el cuarto trimestre de 2016 eran de más de 5,5 pulgadas. Pero el considerable crecimiento de las pantallas (los S6/S7 la llevaban de 5,1 pulgadas, y sus variantes Edge, de 5,5) no se ha traducido directamente en aparatos mucho más voluminosos: el S8 es sólo un 3% más grande que el S7, pesa únicamente tres gramos más y hasta es un milímetro y medio más estrecho. Para lograr esta aparente paradoja, Samsung ha hecho lo mismo que otros fabricantes: reduir el marco de la pantalla. Dado que a los lados ya no quedaba (ahora las dos versiones tienen los laterales curvados, antes reservados a las variantes Edge), la firma ha eliminado el botón físico de inicio de la parte inferior y ha reducido a la mínima expresión el marco superior. De este modo, las pantallas ganan 400 píxeles de altura y pasan de tener la proporción televisiva 16:9 a la más cinematográfica 18,5:9 (prácticamente 2:1). Con todo ese espacio adicional, el software de los S8 facilita la multitarea: podemos dejar abierta en la parte superior de la pantalla una aplicación mientras utilizamos otra, por ejemplo para escribir mensajes sin dejar de ver un vídeo.

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La función que antes realizaba el botón de inicio se ha trasladado a la pantalla táctil, que cuenta ahora con una capa sensible a la presión. Por su parte, el lector dactilar se ha desplazado a la parte trasera del teléfono, pero en lugar de estar bajo la cámara como en los modelos de Huawei y LG, se encuentra en una posición que parece elegida simplemente por simetría respecto al flash y el pulsímetro, porque es prácticamente inevitable dejar una marca en la lente de la cámara antes de lograr identificarte. El lector dactilar en cuestión es sólo uno de los tres sistemas de identificación biométrica que ofrecen los nuevos S8: también disponen de reconocimiento facial con la cámara frontal y del mismo lector de iris que ya incorporaba el malogrado Note 7, y que Samsung cree que acabará siendo el sistema preferido por las aplicaciones bancarias.

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La cámara principal de los S8 es la misma de 12 megapíxeles de sus predecesores, que gracias a la óptica F/1.7 y a los píxels de doble tamaño consigue las mejores imágenes de su categoría en condiciones de poca luz. Samsung se aparta pues de la tendencia generalizada hacia las cámaras dobles, pero ha añadido una modalidad “multiframe” que capta tres imágenes con cada disparo y elige lo mejor de cada una. La aplicación vinculada es ahora más cómoda: operaciones como abrir/cerrar el zoom, cambiar de cámara y aplicar filtros se pueden llevar a cabo con una sola mano.

Por otra parte, la cámara posterior ha ganado en resolución: ahora tiene 8 megapíxels, rastreo facial y puede añadir máscaras tipo “sticker” a las autofotos, sin tener que recurrir a aplis externas como Snapchat.

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En el interior, los nuevos S8 llevan los mismos 4 GB de memoria RAM que los modelos anteriores, pero la capacidad de almacenamiento se ha duplicado: ahora son 64 GB, ampliables mediante una tarjeta de hasta 256 GB. Los procesadores -Exynos en Europa, Qualcomm Snapdragon en EEUU- son de tecnología 10 nm y cuentan con ocho núcleos: cuatro de ellos a 2,3 GHz y otros cuatro a 1,7 GHz. El fabricante asegura que el rendimiento ha mejorado un 10% en velocidad de proceso y un 21% en gráficos respecto a los S7. Queda pendiente de comprobarlo en condiciones reales, pero parece todo un logro haber mantenido la autonomía de la bateria (de 3.000 mAh en el S8 y 3.500 en el S8 Plus) habiendo crecido las pantallas. Los dos modelos siguen siendo resistentes al agua y al polvo -homologación IP68- y conservan la carga inalámbrica y la carga rápida, pero el conector micro USB ha sido sustituido por uno reversible de formato USB-C.

En cuanto a la conectividad, Samsung sigue marcando la pauta: los S8 son compatibles con las redes LTE de categoría 16, lo que les convierte en los primeros smartphones comerciales capaces de descargar datos a velocidades de hasta un gigabit por segundo, si la operadora lo permite. Ambos móviles son asimismo de los primeros en funcionar con la red europea Galileo de localización por satélite, junto a las tradicionales GPS y Glonass. Eso sí, carecen de receptor de radio en FM. I ya que hablamos de audio, los auriculares de botón que se incluyen con los S8 son de la marca austríaca AKG, propiedad de Samsung desde hace unos meses debido a la adquisición del grupo Harman. Y se conectan al teléfono mediante un terminal minijack convencional.

Pero más allá del hardware propiamente dicho, Samsung quiere consolidar un ecosistema propio de servicios que compita con los de Apple y Google. Por eso los S8 son los primeros dispositivos que saldrán al mercado equipados con Bixby, el nuevo mayordomo digital de la empresa coreana, que promete simplificar el uso y el acceso a la información mediante reconocimiento de voz e imagen y tecnologías de inteligencia artificial: admite órdenes verbales y es capaz de identificar los objetos de una fotografía para proporcionar información complementaria, o bien mostrarnos las imágenes de la galería hechas en un lugar determinado en las que aparezca una persona concreta. Actualmente Bixby sólo entiende inglés y coreano, pero durante el segundo semestre también funcionará en español de América Latina (el de España tardará más, y las demás lenguas españolas cooficiales aún no se contemplan). Será interesante ver cómo evoluciona Bixby en un merado donde ya están Siri, Microsoft Cortana, Google Assistant y Amazon Alexa: llega con retraso, pero la gran masa de clientes de Samsung debería permitirle un aprendizaje rápido, y además aporta un valor que los rivales no ofrecen: el enorme parque de electrodomésticos Samsung conectados -televisores, frigiríficos, aspiradoras- que se podrán controlar con el Bixby de los S8. La apuesta de Samsung por la plataforma es tan decidida que los teléfonos cuentan con un botón exclusivo para invocar a Bixby, situado bajo el mando de volumen.

Otra de las novedades destacables de los S8 es el accesorio DeX (Desktop eXperience), una base de sobremesa que además de cargar el teléfono permite conectarlo a un monitor, un teclado y un ratón externos para utilizarlo como ordenador de sobremesa. Samsung ha adaptado el sistema operativo Android 7 para que las aplicaciones se vean en la pantalla grande en sus modalidades de PC, no en las de móvil. Con ello adquiere por fin sentido que los Galaxy de gama alta lleven incluidas las aplicaciones de ofimática de Microsoft Office, y la versión web de WhatsApp se convierte en redundante porque se puede usar la aplicación directamente con el teclado externo. Incluso se pueden utilizar clientes de virtualización para móviles como Citrix y VMware para acceder a sistemas empresariales, lo que hace la experiencia especialmente adecuada para usuarios profesionales, teniendo en cuenta que el entorno está protegido mediante la plataforma Knox.

Por último, Samsung ha presentado también una nueva versión de la cámara esférica Gear 360, que ahora no sólo puede grabar vídeos con resolución 4K real, sino que también puede emitir vídeos de 360 grados en directo a través de YouTube, Facebook y de una nueva plataforma propia de Samsung para alojar contenido en 360 grados.

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