Business Thinking
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Por medio del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) y el Ministerio de Ciencia y TIC (MCTIC), el gobierno brasileño decidió elaborar un plan para fomentar el desarrollo y la adopción de Internet de las Cosas en el país.

En este escenario, el Gobierno realizó una consulta pública en enero y planea otras cinco. A su vez, encomendó a McKinsey y al CPqD un estudio sobre cuáles son las posibilidades del país en el contexto mundial, que se conocerá en septiembre. De acuerdo con la consultora internacional, el mercado de IoT moverá US$ 11 trillones en 2025.

Por lo pronto, esta semana McKinsey realizó un workshop con empresarios, ejecutivos, investigadores y funcionarios sobre IoT. El evento permitió identificar algunos de los puntos clave para una política IoT en Brasil.

Michael Chui, socio de McKinsey Global Institute, resaltó que existen diferentes modelos de acción gubernamental y que Brasil debe escoger cuál seguir. Citó como ejemplo a EEUU, donde el Gobierno tiene poca actuación. También mencionó el caso de China, donde las autoridades actúa para definir prioridades o Alemania, donde el gobierno teutón apunta a que el país lidere la IoT Industrial

Para el especialista, existen un conjunto de habilidades que el gobierno puede acelerar: trabajar con institutos de I+D, formar personal capacitado por medio de una educación que comprenda la tecnología, o actuar como consumidor y ser demandante principal de servicios de tecnología inteligente.

Philipe Moura, director de política regulatoria para América Latina de la GSMA, antes de actuar Brasil debe tener reglas claras que afectarán al sector. Para él, la tecnología es prioritaria, pero debe existir una legislación equitativa, que trate a todos los jugadores por igual. “Las leyes tendrán que ser para la innovación, estimular la demanda, y no estar centrado en uno u otro segmento, sino en toda la cadena. Y deben ser escritas de manera que se puedan adaptar de acuerdo a la realidad de los cambios del mercado”, dijo según consigna Tele Sintese.

Por su parte, Alberto Paradisi, vicepresidente de I+D del CPqD, argumentó que el país estableció tres áreas principales de actividad, donde muestra el mayor potencial competitivo: agroindustria, que representa alrededor del 25% del PIB, desarrollo de software especializado, y ciudades inteligentes.

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