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TensorFlow es un software creado por los investigadores de inteligencia artificial de la compañía a principios de 2015 y  se ha convertido en una herramienta puntera en la construcción de programas de machine learning, es decir, de aprendizaje automático, y en el sustento de numerosas iniciativas del principal buscador del mundo y de su empresa matriz, Alphabet.

TensorFlow simplifica considerablemente servicios como el reconocimiento de la voz de los internautas y, a la vez, lo dota de bastante más fiabilidad. Debido a su enorme potencial, no sólo se beneficia de este software el ejército de codificadores de la firma. El fabricante lo ofrece a quien lo desee de forma abierta y gratuita. Obviamente este regalo no se debe a una cuestión de bondad del gigante, sino solamente a una estrategia de marketing.

Jeff Dean, técnico de Google que dirigió el diseño y encabeza el equipo de inteligencia artificial de Google, “su uso se está acelerando” porque en primer lugar, cualquier producto concebido con TensorFlow puede ejecutarse donde sea, sin embargo, es especialmente fácil transferirlo a la plataforma de la nube de Google.

Asi  la popularidad de TensorFlow le está permitiendo a Alphabet recortar distancias con las dos corporaciones que lideran el mercado del cloud computing , esto es, Amazon y Microsoft. Las previsiones son tan buenas que la máxima responsable de esta división en Google, Diane Green, confía en ser líder en cinco temporadas. Sectores como la atención médica, la automoción o la hotelería se están volcando en esta actividad, lo que alimenta su optimismo y, simultáneamente, la preocupación de sus rivales.

Eso es justamente lo que ha hecho la compañía aseguradora Axa, que se vale de TensorFlow para predecir los accidentes de tráfico que le resultarían más costosos. El catálogo de salidas es prácticamente infinito. Otro ejemplo de ello es la aplicación para smartphones que traduce los textos que se le sitúan delante. Para que este instrumento sea todavía más rápido, los profesionales de Google ya disponen de procesadores que le ahorran a la organización un gran consumo en sus centros de datos. Sin ir más lejos, esta mejora fue la que propició la victoria del software AlphaGo sobre un campeón del antiguo juego de tablero Go.

La estrategia de Google ha obligado a sus principales competidores en cloud computing —sobre todo, a Microsoft y a Amazon— a lanzar herramientas libres para enfrentarse a TensorFlow, que está abriendo camino y marcando la pauta en inteligencia artificial.

 

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