COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Bitcoin y ether, las dos divisas digitales más relevantes, se han desplomado alrededor de un 40% desde el 1 de septiembre. En términos absolutos, el bitcoin ha perdido cerca de 2.000 dólares desde principios de septiembre, cuando llegó a rozar los 5.000 dólares la unidad (hoy cotiza en torno a los 3.000, incluso ha llegado a perderlos), mientras que ether ha pasado de los 390 dólares a los 213 en los que se mueve hoy.

Un descalabro considerable, que ha sucedido en un espacio de tiempo muy corto y que puede ser la prueba de que la burbuja de las criptodivisas ha estallado, o ha sido pinchada por las autoridades de varios países relevantes para este mercado que han mostrado abiertamente su disconformidad con las divisas digitales. |  El precio del bitcoin se ha inflado tres veces más rápido que la burbuja tecnológica

En la sesión presente, tanto bitcoin como ether han llegado a caer más de un 4%. Ambas divisas están intentando aguantar sobre soportes importantes, como es la zona de los 2.870 dólares para el bitcoin y los 200 dólares para el ether.

Un crecimiento sin precedentes

El comportamiento del bitcoin en los últimos 3 años, en los que se ha revalorizado un 1.800%, ha llamado la atención de los reguladores financieros de medio mundo, que han comenzado a ver esta divisa como una amenaza sobre el control que ejercen sobre la oferta monetaria y sobre las finanzas de sus países. Reguladores de China, Rusia o India han mostrado su disconformidad sobre la influencia que ejercen las divisas digitales sobre la economía.

El Banco Popular de China (BPC) ha sido el organismo que se ha expresado con más claridad, prohibiendo que las empresas del país realicen colocaciones de criptodivisas para financiarse. Más tarde se filtró que el BPC quería prohibir cualquier operación con estos activos digitales.

El cierre de BTC China

Esta persecución sobre las divisas digitales ha obligado a BTC China, una de los mayores broker online del país, ha anunciar que dejará de realizar operaciones a finales de este mes y que no aceptará de forma inmediata a nuevos registros de usuarios que pretendan comerciar con bitcoin, según anunció Bobby Lee, presidente ejecutivo de la firma. Ayer, tras conocerse esta noticia, el bitcoin entró en modo pánico y se desplomó hasta un 15%.

En la jornada presente, Li Lihui, un peso pesado de la National Internet Finance Association of China, haya vuelto a mostrar sus reticencias sobre las divisas digitales y en especial sobre el bitcoin. Lihui ha señalado en declaraciones recogidas por Reuters que los tokens digitales como el bitcoin, divisas “sin el respaldo de un estado”, planten serios riesgos porque se pueden usar para esconder actividades ilegales. Lihui cree que es necesario regular este mercado cuanto antes.  Es importante señalar que China es uno de los principales participantes de estos mercados, tanto es así, que la mayor mina de bitcoins del mundo se encuentra en la región rural China de Sichuan.

Rusia, India… y JP Morgan

Poco después saltaron a la palestra el banco central de Rusia declarando que pretendía regular este mercado para reducir las actividades ilegales que esconde. También la Reserva Federal de la India (RBI por sus siglas en inglés), que   ha reconocido que tiene a un grupo de expertos estudiando el funcionamiento de las criptodivisas. Además, un miembro de la ejecutiva de este banco central ha reconocido a que la institución no se siente cómoda con el bitcoin.

Sudarshan Sen, miembro del RBI, ha señalado que mientras que las criptodivisas no estén reguladas y emitidas por el banco central “nosotros no estaremos cómodos con esas divisas”. Estas monedas serán de nuestro agrado “cuando el banco central empiece a emitir divisas digitales y no haga falta llevar dinero físico en el bolsillo”.

Por si la intervención de estos entes públicos fuese poco, hace poco más de dos día Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan, ha advertido de que el bitcoin “es un fraude”. “No es una cosa real”, y que el incremento de su precio le recordaba a la burbuja de los tulipanes del siglo XVII en los Países Bajos.

Analisis: El Economista/TyN Magazine

COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY