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La capacidad más de 50 000 millones de dispositivos para recolectar datos y el poder de la red 5G para transmitirlos entre ellos, están por impulsar aún más a la creciente industria de los videojuegos. Esta, que ya dio sus pasos agigantados gracias a tecnologías como la realidad aumentada y la realidad virtual, pronto dará el salto que hará del futuro de la ciencia ficción nuestro presente.

Fuente: Unsplash

El valor de la accesibilidad

Hoy en día solo basta con una conexión de internet para los usuarios puedan acceder a una infinidad de contenidos interactivos. Mientras ebooks y servicio de streaming aún deben ser pagados para disfrutar del contenido (y justificar su producción), los videojuegos, lejos de encarecerse, han sabido abaratarse e incluso hacerse gratuitos sin desmejorar. Solo si el usuario lo desea, puede optar por realizar compras dentro del juego a través de las denominadas microtransacciones, que le permitirán mejorar su experiencia.

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Se estima que para 2024 habrá más de 1000 millones de jugadores online y las compañías de juegos solo esperan seguir cosechando resultados. El juego Candy Crush Saga ha sido por años líder en el top de juegos gratuitos produciendo a sus creadores más de 2 billones de dólares gracias a sus muy codiciados bonificadores o powerups. Lo mismo ocurrió en Call of Duty: Mobile donde 300 millones de jugadores invirtieron en artículos dentro del juego, más de 480 millones de dólares a un año de su lanzamiento año. Este formato free-to-play, fue adoptado también por la industria del iGaming permitiendo a los usuarios acceder a más de 7000 tragamonedas gratis online con una infinidad de temáticas, desde sus celulares, pudiendo hacer el cambio de créditos virtuales a dinero real para brindarles una experiencia más cercana a la realidad si así lo desean.

Ver más: IoT y deportes: el enfoque en la experiencia de los usuarios

La realidad del entretenimiento actual

Con el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) las historias que antes nos ponían fantasear se materializan con la potente tecnología de la realidad aumentada. En 2016 gracias a la existencia de las redes móviles, se pudo trasladar todos los elementos del universo Pokemon Go al nuestro. Sensores incorporados como el GPS, las cámaras y la pantalla táctil de nuestros celulares permiten a más de 65 millones de jugadores mensuales interactuar con estas criaturas y ellas a su vez reaccionar con nosotros y todo lo que nos rodea.

La realidad virtual, a pesar de seguir dando pasos cortos pero firmes, se combina con el IoT para convertir cualquier elemento que nos rodea en parte integral de otro mundo. Esta capacidad fue probada por el equipo Bayern Munich quienes relataron haber tenido una experiencia bastante vívida con el minijuego Ritchie’s Plank Experience, donde literalmente tuvieron que dar un salto de fe que puso a prueba todos sus sentidos desde el primer momento.

Por fortuna para los actuales campeones de la Champions League, el experimento no afectó nada más que su orgullo. Una muestra más de que esta plataforma pronto estará lista a cambiar nuestro mundo en forma tan divertida como segura.

Un futuro inmersivo

Las promesas del 5G de una transmisión de datos ágil y robusta, así como la hiperconectividad de los ambientes “inteligentes” propuesta por Xiomi, mantendrán la fluidez de la experiencia de juego gracias a una retroalimentación constante sin el temidísimo lag. La realidad pronto consistirá en ver como los entornos inteligentes se adaptarán a nuestros impulsos y deseos vitales, haciendo de ellos una proyección más de nosotros mismos gracias a la hiperpersonalización del entretenimiento.

No nos hará falta buscar contenido pues este nos buscará a nosotros ajustándose continuamente a los miles de parámetros recolectados por los gadgets que nos están rodeando. Esto permitiría llevar el juego con nosotros haciéndolo parte de nuestras vidas.

Ya se ha demostrado que la “gamificación” —convertir en juego nuestras actividades— motiva a las personas a superar los desafíos de cada día, desarrollando más la confianza y el optimismo en ellas al hacer entretenidas incluso las tareas más mundanas y tediosas. Si la experiencia de juego que tengamos a nuestros ojos vale la pena, entonces el esfuerzo de los creadores será recompensado con un pago casi intuitivo de nuestra parte.

Aunque algunos acusarán a los videojuegos de desviarnos de la realidad, realmente son estos los que nos integrarán más con ella. Al promover un modo de vida más entretenido, apoyado gracias a los continuos avances tecnológicos en redes e IoT, finalmente podremos hacer de la existencia misma nuestro juego favorito.

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