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En el pasado Mobile World Congress se habló mucho sobre la competición por ser el primero que implante la 5G. Se discutió cuál es la región que lidera el desarrollo de dicha tecnología y que, por tanto, puede ser la primera donde se ofrezcan servicios comerciales.

Borje Ekholm, consejero delegado de Ericsson, resumió muy bien la situación en una charla, al afirmar que son empresas de Asia Nororiental y América del Norte las que impulsan el desarrollo de la 5G. Con todo, no acepta que Europa vaya a quedarse atrás tan solo porque dichas regiones hayan tomado la delantera, y observa que en el continente europeo se están llevando a cabo diversas pruebas de 5G.

Desde diciembre de 2017, fecha en la que el 3GPP sacó su primer estándar –la especificación de 5G New Radio (NR) para funcionamiento no autónomo–, se han acelerado las pruebas en todo el mundo hasta el punto de que muchas operadoras empiezan a considerar potenciales casos de negocio para la tecnología 5G.

Se espera que las primeras redes 5G comerciales entren en servicio a finales de 2018, y el informe sobre Economía Móvil de la GSMA, publicado durante el MWC, predice que el 14% de las conexiones en todo el mundo funcionarán con redes 5G para el 2025. Por impresionante que puedan parecer dichas cifras, el mismo informe prevé que las conexiones 4G aún predominen en dicho año,

y que constituyan el 53% del total, frente al 29% de 2017.

Todo ello nos obliga a preguntarnos si de verdad importa cuál sea la primera región que disponga de un servicio 5G comercial.

La opinión de los analistas

Will Townsend, analista sénior de Moor Insights and Strategy, especializado en redes empresariales y para operadoras, piensa que la respuesta debería ser afirmativa.

Ha declarado a Mobile World Live (MWL) que las operadoras que “realicen la inversión inicial en 5G contarán con las ventajas de ser el primero”, porque desplegarán los nuevos servicios y “sustanciarán las oportunidades de monetización”. Es improbable que las operadoras europeas se encuentren entre ellas, porque la región de Europa, Próximo Oriente y África “se quedará rezagada, sobre todo, frente a América del Norte y China” en el despliegue de la 5G.

“Además, las operadoras de primer nivel de América del Norte y China han anunciado calendarios agresivos en lo que parece una carrera armamentística en torno a la 5G.”

Sin embargo, no todas las operadoras son iguales, ni siquiera en las regiones que probablemente liderarán en 5G. Townsend observa que las más pequeñas lo tendrán difícil para rentabilizar sus inversiones en servicios 5G, y señala que “casos de uso tales como ciudades inteligentes, telecirugía, automatización de plantas fabriles y conducción autónoma, entre otros”, todavía se hallan “en sus primeros estadios”.

Dimitris Mavrakis, director de investigación de ABI Research, concuerda con Townsend en que China será uno de los primeros mercados donde funcionen servicios comerciales 5G. Con todo, ha declarado a MWL que las operadoras del país tal vez no puedan capitalizar dicha ventaja en el plano internacional. “Vemos que China es líder en este terreno, y ello le dará ventaja en el mercado doméstico, pero no es probable que genere presión competitiva frente a otros proveedores de servicios móviles en el extranjero”.

Según Mavrakis, ABI Research cuenta con que los servicios empresariales verticales que se volverán posibles gracias a la 5G varíen entre un mercado y otro, “no necesariamente debido a la tecnología, sino de acuerdo con el interés del proveedor de servicios móviles por trabajar en dichos mercados”. Lo más probable es que las operadoras que se dirigen al sector de consumo vendan la 5G como “red más rápida”, mientras que las que se inclinan por los servicios empresariales “precisarán de una inversión sustancialmente más elevada, así como de una nueva red troncal, una nueva estructura operativa y, en general, un mayor esfuerzo”.

Otros factores

Además, no basta con saber cuál será la primera región donde se implante comercialmente la 5G, sino que también hay que tener en cuenta otros factores clave.

Townsend observa que las operadoras que se disponen a lanzar dichos servicios antes de que finalice el año, o a principios de 2019, toparán con una escasez de dispositivos compatibles. “No me parece realista contar con que los servicios estén disponibles antes de que se generalicen los dispositivos adecuados a mediados de 2019”.

“Lo más probable es que el pleno potencial del mercado no se haga realidad hasta finales de 2020,

por lo que el calendario de inversiones en 5G será largo.”

Por otra parte, Mavrakis observa que el proceso de estandarización de la 5G tendrá un papel importante en los despliegues efectuados por las operadoras y explica que las implantaciones a gran escala serán improbables mientras las especificaciones no estén a punto. Es probable que las operadoras que lancen servicios antes de la estandarización pidan a los proveedores de equipamiento “compatibilidad futura con el estándar oficial 5G NR”, con el fin de sacar partido de “las economías de escala que creará el mercado mundial”.

Mavrakis cita a Verizon como principal ejemplo del problema de los estándares (dicha firma aspira a implantar 5G fija / inalámbrica a finales del 2018), pero pronostica que la mayoría de las operadoras móviles del planeta “esperarán a que la infraestructura basada en datos madure antes de desplegarla en todo un país”.

Fuente: Mobile World Live

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